Friday, August 21, 2009

Democracia cultural...

Frei Betto.-

El hombre y la mujer son los únicos seres vivos que se contraponen a la naturaleza. Los demás, desde las abejas arquitectas hasta los macacos africanos que organizan sus recursos de supervivencia, todos son determinados por la naturaleza. Ese distanciamiento humano frente al mundo natural hace que la realidad se revista de simbolismo y produzca la emergencia trascendental del imaginario.


Del interés por el fuego producido por el relámpago nace el conocimiento que despierta la conciencia. Volcada sobre sí misma, la conciencia humana sabe que sabe, mientras que los animales saben, pero desconocen la reflexión. A través del símbolo y del significado el ser humano se relaciona con la naturaleza, consigo mismo, con sus semejantes y con Dios.

Nace la cultura, el toque humano que hace arte de lo natural. La vida social adquiere contornos definidos y explicaciones categóricas. Del dominio de las fuerzas arbitrarias de la naturaleza se llega a las armas que permiten la imposición de un grupo cultural sobre otro. Sin embargo cultura es identidad y por tanto resistencia. Incluso así, la absolutización de sistemas ideológicos ofrece el paraíso, induciendo al dominado a sentirse excluido por no pensar con cabeza ajena.

En el Brasil colonial los métodos de catequesis cristiana introducían entre los indígenas el virus de la disgregación y hoy los dueños de las empresas mineras, de las madereras y el gobierno preguntan perplejos por qué los pueblos indígenas necesitan tanta tierra si no producen nada. Los pentecostales atacan a los umbandistas y ciertos sectores de la Iglesia cristiana miran con solemne desprecio el candomblé, como si sus fieles aún estuvieran en aquella época primitiva de la conciencia religiosa que no les permite saborear la belleza del canto gregoriano o la ortodoxia religiosa del Papa Ratzinger.

La caída de los gobiernos de los países socialistas del Este europeo señala, no el fin del socialismo, como propagan los medios capitalistas, sino de la absolutización de sistemas ideológicos. Se caen, con la herencia estalinista, todas las estrategias de hegemonización de la cultura, y hasta la misma idea de ‘evolución cultural’. No hay culturas superiores, hay culturas distintas. Agonizan las versiones totalizadoras en todos los terrenos de la producción de sentido (político, económico y religioso).

Quien pretende ignorar los signos de los tiempos tendrá que apelar al autoritarismo para infundir temor. Hoy sabemos que incluso en América Latina no hay una cultura única sino una multiplicidad de culturas -indígena, negra, blanca, sincrética- que se explican por sus mismos factores internos. Esa polisemia de sistemas de sentido es una riqueza, aunque amenace el poder de quienes imaginaban restaurar la uniformización universal.

Hace más de 500 años de la llegada de Colón a las Américas -una invasión genocida que algunos llaman ‘encuentro de culturas’- y conviene recordar esos conceptos antropológicos. Ahora la democracia impregna también la cultura. Cada hombre y mujer, grupo étnico o racial, descubre que puede ser productor del sentido de su vida. Lo difícil es respetar eso como valor, sobre todo nosotros los cristianos, que todavía no sabemos distinguir a Jesucristo del armazón judío y greco-romano que lo reviste y que tanto favorece el eurocentrismo eclesiástico.

Por suerte el mismo Jesús nos enseña la diferencia entre imposición y revelación. Se impone pervirtiendo la naturaleza del poder (Mateo 23, 1-12). Pero revelación significa ‘quitar el velo’: ser capaz de captar los fragmentos culturales de cada pueblo y reconocer las primicias evangélicas allí contenidas, como afirmó el concilio Vaticano 2º.

Además, Dios no habla latín. Prefiere el lenguaje del amor y de la justicia. Y ese dialecto incorpora y entiende a toda cultura. (Traducción de J.L. Burguet)

- Frei Betto es escritor, autor de “Diario de Fernando. En las cárceles de la dictadura militar brasileña”, entre otros libros.

Thursday, August 20, 2009

El Fidel que yo conozco...

GABRIEL GARCIA MARQUEZ.-

Fragmentos de un artículo publicado en Granma en ocasión del cumpleaños 83 del líder de la revolución cubana Fidel Castro.

Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico.

Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.

Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia.

Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.

José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos.

Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio.

Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa.

No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.

Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina… hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar.

Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas… pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble.

Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes. Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comentta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención.

Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día. Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia.El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora.

Wednesday, August 19, 2009

Ojos ciegos...

KOLDO.-

De mirarte y no verte ya no me quedan ojos. Todos los fui perdiendo por la casa, algunos por la calle, ni sé cómo ni cuántos he venido extraviando.

Al principio, cuando los proscribí por alevosos y los desalojé por miserables, reconozco que, encontrarlos por ahí, de cualquier forma, desparramados, sin brillo ni pestañas, mortificaba tanto mi vergüenza que hasta llegué a pensar en recogerlos y disculpar sus chanzas y desaires... pero ya no les hablo, ya no saben mirarte.

Me hubiera conformado con que volvieran a acogerte en sus retinas y te guardaran a salvo de distancias y ni siquiera eso se dignaron fingirme.

Ayer, uno lloraba inconsolable, recostado sobre el tubo de la pasta dental, enfermo de nostalgia, y otro más encontré deambulando entre el vaho del espejo, resignado a su suerte, como si supiera el desenlace...

pero ya no me sirven, ya no saben mirarte.

Son tantos y tan ciegos que casi es imposible no pisarlos, donde quiera que voy me los encuentro y, como si me vieran, me guiñan acogidas y reencuentros, desesperados por volver a ser mis ojos y sin que mi desdén los acobarde... pero ya no me importan, ya no saben mirarte.

Entras en la cocina y asomada a la taza de café, de improviso te asalta una vieja pupila conocida proponiéndote nuevos horizontes y más y mejores perspectivas; basta que abras una gaveta buscando un par de medias o una carta extraviada, para que alguno de los ojos que tuve me reproche tu ausencia, mientras yo divago alianzas y descartes… pero ya no me bastan, ya no saben mirarte.

Y en las noches, insolentes se apostan debajo de mi insomnio en el común afán de murmurarme desventuras y prodigarme reproches y pesares... pero ya no los oigo, ya no saben mirarte.

Si al menos, de soslayo, los ojos que ayer fueran, los mismos que hoy no son, no te dieran del todo por perdida y encontrarte no fuera un acertijo y saberte no costara la vida... pero ya no los quiero, ya no saben mirarte.

Koldo Campos Sagaseta.-

Thursday, August 13, 2009

Crimen y castigo...

Nazanín Amirian.-

Cada vez que los medios se encargan de hacer de algunos delitos noticia al borde del sensacionalismo, parte de la sociedad pide el endurecimiento de las penas para, por un lado, escarmentar a los infractores de los pactos establecidos –más allá de su justedad– y, por otro, aleccionar a los demás por si caen en la tentación de saltárselos. Sin embargo, educar en base a miedos, hacer uso del terror como instrumento de control e identificar la justicia con castigo severo sólo han servido para saciar la sed de venganza.

Bajo el nombre de preservar la paz social, los gobiernos han privado de libertad a unas diez millones de almas, incluyendo disidentes políticos, prostitutas, drogadictos e indigentes. En España hay más de 70 prisiones –otras nueve en construcción– que albergan a unos 60.000 internos. Las medidas coercitivas por sí mismas ni reparan el daño hecho, ni evitan la repetición del mismo delito por otros, ni impiden que el infractor reincida. Tampoco la pena de muerte frena a quienes, de forma premeditada o impulsiva, rompen la legalidad. ¿Acaso la silla eléctrica o la inyección letal han hecho disminuir el número de asesinatos en EEUU, que cuenta con una población correccional de siete millones de personas? ¿Acaso en Irán la lapidación ha podido cohibir a los que deciden amar sin pedir permiso?

La industria penitenciaria va en auge: cientos de millones de euros destinados a construir nuevas prisiones, nuevos puestos de trabajo carcelario y más efectivos policiales, sin contar la inversión en artilugios como cámaras de vigilancia, pulseras o sistemas de identificación. Y eso es sólo una parte de un negocio que desde la televisión, uno de las principales agentes de socialización, promociona la violencia como medio de resolver conflictos. Dibujos animados y películas que manipulan la sensibilidad del espectador y provocan fascinación hacia el agresor seductor, duro y triunfante. La oferta incluye la violencia divertida: vestirse de militar y desahogarse disparando balas-bolas de pintura.

La fábrica del crimen sofisticado ha sabido colarse de tal manera en nuestros proyectos de vida que hasta series como CSI hacen que cada vez a más estudiantes se les despierte el morbo de ser forenses o detectives… Ningún castigo es justo si no se tratan las causas que convierten a una persona en una amenaza para otra.

Fuente original: http://blogs.publico.es/puntoyseguido

El inventor del poroto.-

TWN/RedTM Boletin

En 1994, el señor Larry Proctor compró una bolsa de frijoles amarillos en Sonora, Mexico. Proctor plantó las semillas en su casa en Colorado, Estados Unidos, las regó y éstas germinaron. Luego seleccionó las semillas de mejor color y las volvió a plantar. Una y otra vez, hasta que al cabo de varias generaciones, Proctor obtuvo lo que describió como “una ‘población homogénea y estable’ de semillas amarillas”. El 15 de noviembre de 1996, dos años después, Proctor solicitó una patente para lo que denominó “frijol Enola”. El 13 de abril de 1999 el gobierno de Estados Unidos le concedió la patente número 5.894.079 y con ella el monopolio exclusivo de todos los Phaseolus vulgaris (frijoles, alubias o porotos secos) de color amarillo.

Para reforzar la propiedad sobre su “invento”, Proctor solicitó también un Certificado de Protección de las Variedades Vegetales, alegando que “su” frijol Enola es único porque su color es peculiar y porque no se había cultivado antes en Estados Unidos. El certificado le fue otorgado el 28 de mayo de 1999.

Armado con tal doble protección, Proctor comenzó a exigir de los importadores que le pagaran un canon de seis centavos por libra de frijol amarillo ingresado a Estados Unidos desde México y antes del fin de 1999 reclamó judicialmente el pago de estos “derechos” a las firmas Tutuli Produce de Estados Unidos y Productos Valle Verde de Mexico. “Al principio, pensé que era una broma”, comentó Rebecca Gilliland, presidenta de Tutuli Produce. “¿Cómo podría él [Proctor] inventar algo que los mexicanos han cultivado durante siglos?”

Las acciones de Proctor se extendieron contra toda exportación mexicana que a su juicio contuviera su variedad patentada. Funcionarios de aduanas de Estados Unidos pasaron a inspeccionar los frijoles mexicanos y tomar muestras de cada envío. Las molestias y pérdidas de tiempo causaron a las empresas costos adicionales. Gilliland perdió clientes y los agricultores mexicanos cuyo sustento depende de los frijoles se vieron afectados.

Miguel Félix Tachna, de la Asociación Agrícola de Río Fuerte, México, explica que la empresa de Proctor, llamada POD-TNE, envió una carta a todos los exportadores mexicanos de frijol diciendo que éste era de su propiedad y que en adelante quienes lo vendieran le tendrían que pagar regalías. Ello se tradujo en una inmediata caída en las exportaciones de más del noventa por ciento.

Los frijoles son uno de los alimentos básicos en México y la principal fuente de proteína vegetal. Según el no gubernamental Grupo ETC, el noventa y ocho por ciento de los mexicanos en la región noroeste comen el frijol amarillo llamado “Azufrado”. El gobierno mexicano manifestó su indignación por la apropiación del frijol amarillo y en enero de 2000 anunció que apelaría la patente. “La defensa de nuestro frijol es un asunto de interés nacional”, dijo José Antonio Mendoza Zazueta, subsecretario de Desarrollo Rural.

La indignación creció cuando Proctor presentó en 2001 una demanda contra dieciséis pequeñas empresas norteamericanas de semillas de frijol y agricultores de Colorado, alegando que violaban su patente por cultivar y vender “su” frijol amarillo.

Como prueba de que Proctor no fue el inventor de este frijol, el Instituto Nacional de Investigación de Agricultura, Silvicultura y Ganadería (INIFAP) de México demostró que el “Enola” es genéticamente idéntico al frijol Azufrado.

James Nelly, profesor de la Michigan State University y presidente de la Cooperativa de Mejoramiento de Frijol, calificó la patente del Enola como “inadecuada, injusta y no basada en evidencia científica”, ya que en México se lo cultiva bajo los nombres de Mayocoba, Azufrado o Azufre, Peruano, Canaria y Canario, todos ellos nombres que sugieren el color amarillo.

La base de datos en el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) en Cali, Colombia, registra estas variedades de frijol y los considera de dominio público. No se admiten reclamos de derechos de propiedad intelectual sobre ellos en virtud de un acuerdo de 1994 entre el Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional y de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Según el Grupo ETC, el CIAT tiene más de 27.000 muestras de Phaseolus (alubias secas) en su banco genético, entre ellas cerca de doscientas sesenta muestras de frijol amarillo, de las cuales seis son sustancialmente idénticas a las protegidas por la patente 5.894.079 en Estados Unidos.

“Todo lo que Proctor hizo fue multiplicar algo que ya existía”, dijo Kelly. “Eso no es nada excepcional en cualquier sentido de la palabra y patentar un color es absoluta herejía. Nada nunca fue inventado, y seleccionar semillas es un procedimiento habitual de cualquier agricultor”.

Si bien la patente de Proctor sobre el frijol Enola fue apelada desde el año 2000, mientras no hubo fallo Proctor pudo disfrutar del monopolio, intimidar a los agricultores, cobrar regalías e interrumpir el comercio transfronterizo, lo que dio lugar a enormes pérdidas económicas para los agricultores.

Los abogados de Proctor consiguieron dilatar una resolución final casi una década. En abril de 2005 la oficina de patentes de Estados Unidos rechazó la solicitud de Proctor. Sin embargo, se le otorgaron seis meses para preparar y presentar una solicitud de revisión. Tras varias prórrogas más, la Junta de Apelaciones declaró a la patente inválida en abril de 2008.

Según un comunicado de prensa del Grupo ETC, el tribunal basó su decisión en el principio de que toda patente debe ser “no obvia”. Cualquier persona con la intención de reproducir o mejorar el frijol amarillo mexicano habría hecho exactamente lo que hizo Larry Proctor: plantarlo, cosecharlo, seleccionar semillas y repetir el proceso. Así pues, la “invención” fue algo obvio y no merecedor de una patente.

Tras nuevas maniobras dilatorias, la Corte de Apelaciones del Circuito Federal emitió el quinto y último rechazo y revocó definitivamente la patente de Proctor sobre el frijol Enola el 10 de julio de 2009.

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Moralejas Para los países en desarrollo, el litigio en torno al Enola deja varias lecciones:

1. Se debe reactivar urgentemente el ya muy demorado proceso de revisión del Artículo 27.3 (b) del Acuerdo sobre TRIPS (propiedad intelectual) de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que permite patentar formas de vida, incluyendo microorganismos. Estas patentes benefician principalmente a empresas en los países desarrollados.

2. Se debe exigir urgentemente un requisito de transparencia y divulgación obligatoria de información en las solicitudes de patentes.

3. Es necesario resistir las presiones para ampliar la lucha contra la falsificación, que en realidad obliga a los gobiernos a ir más allá de lo acordado en la OMC. La lucha contra la falsificación debe reducirse a las marcas y violaciones de derechos de autor.

Este es un resumen del artículo titulado “The ‘Enola Bean’ dispute: patent failure & lessons for developing countries”, publicado por TWN el 1 de agosto de 2009.

No vendas a tus amigos, y menos gratis...

Elena Cabrera.-

No quería hablar del tema porque sé que no hay mayor desprecio para alguien que no bloguear sobre él pero necesito mantener la cabeza ocupada en algo. Y qué mejor que en algo que odio para no pensar en las cosas que me dan miedo. Probadlo si alguna vez estáis en una situación atemorizante -por ejemplo, encerrada o encerrado involuntariamente en un cuarto de baño-, busca un objeto de tu odio -por ejemplo, Rupert Murdoch, Esperanza Aguirre, Gallardón, Bob Dylan o Emilio Aragón- y ya verás cómo se diluyen los nervios.

Volviendo al asunto, que se ve que hoy estoy con ganas de bifurcarme: si hemos superado aquellos grandes timos de la historia de la humanidad como son los crecepelo, las pseudosectas de ventas piramidales, la estampita, el agua bendita (salvo en los vampiros, claro) o la famosa peseta que llegaba por correo y te costaría la muerte si no repetías el envío a otros cinco desgraciados, ¿porqué, si ya no caemos en ellos, lo seguimos haciendo con las empresas que actúan en internet bajo el dudoso titular de ‘redes sociales’ regalando nuestra información a cambio de nada?

Últimamente, escucho con frecuencia explicar el método profiláctico de muchas personas para no hundirse en la marea anónima de los amigos que no son tales: “yo no admito a nadie que no conozca de verdad”. Estoy segura de que lo habréis oído muchas veces. De esa manera, aquel que nos habla, convencido del buen uso que le hace a la red social, sólo agrega como amigos a los amigos que ya lo son. ¿Entonces, por que te registras en la base de datos de una empresa con tu nombre real, tu edad, tu foto, tu ciudad, tus aficiones, dónde vas o dónde no vas a cambio de lo que ya tenías antes de regalarles tus datos personales? ¿Qué esperas obtener a cambio?

Si a pesar de ser consciente de ello no te importa que tengan tu ficha completa, tu suculenta ficha de consumidor -pues hablamos de Occidente y hablamos de capitalismo- y sepan qué ofrecerte cada vez que cargas una página, piensa que, cada vez que agregas a alguien, no sólo te vendes a ti sino también a tus amigos. Al agregar, followear, establecer amistad, estás diciendo al empresario, al dueño de la página y a su departamento de marketing: “oigan, que esta persona es como yo, le gusta lo que a mí, somos amigos y juntos hacemos fuerza”. Y de la contabilidad nace la estadística y de la estadística el marketing y del marketing el dinero, las ventas, que es a lo que van, que es, a la postre, lo que les interesa. Porque ellos viven de eso, a tu costa.

A no ser que te llegue dinero por ello. Porque a lo mejor te llega y yo no lo sé. En la columna de la derecha de tu página de Facebook te aparecen anuncios ¿verdad? Y son tan grandes que es difícil no verlos, y al final uno los acaba leyendo. Por lo tanto, tener una cuenta de Facebook no es gratis, te cuesta dinero pero no lo pagas con dinero contante, sino con el equivalente de la publicidad que consumes. ¿Cuánto dinero te paga Facebook cada vez que uno de tus amigos lee tu cambio de estado y, de paso, la publicidad?
Hay que repetirlo mil veces y hasta la saciedad porque siempre hay alguno que no se ha dado cuenta: todo lo que lleva publicidad no es gratuito. Tu presencia como consumidor de publicidad es valiosísima. Probablemente es más cara la inversión publicitaria por usuario de lo que te costaría pagar por este servicio. No tengo datos que apoyen esta teoría, pero algún día me gustaría poder comprobarlo.

Facebook, MySpace, Twitter… no son redes sociales porque en verdad no son sociales. No están descentralizadas porque son empresas. No dan el poder al usuario porque ellos tienen el poder. Ellos ponen la piscina y allí que nos tiramos todos. Cuantos más nadadores en la piscina, controlados dentro de sus cuatro paredes, más fácil es coger un megáfono y venderles algo a la vez. Una red social, para que sea tal, no puede pertenecer a una persona, a un empresario, ha de ser de todos y de nadie, ha de ser transparente, no controlable o controlable por todos.

¿Te imaginas que existiera un dueño de internet? Por ejemplo, que Rupert Murdoch comprara internet. Las operadoras de comunicaciones ya se creen los dueños de internet porque proveen el acceso. Son como los gorilas de las puertas que se creen los dueños de los garitos porque ellos deciden quien entra o quien no, y sobre todo porque vigilan que nadie entre sin pagar. Pero, al menos, no es un monopolio y no existe un único proveedor mundial.

Mientras no existan redes que funcionen de esa manera, registrarse en ellas supone el mismo tipo de acción que darle nuestros datos de gustos, marcas y sabores a El Corte Inglés para que nos mande información de qué deberíamos comprar o cómo deberíamos ser, qué nos debería gustar, a quiénes, qué otros clientes, deberíamos conocer.

CONVIENE RECORDAR QUE:
Rupert Murdoch (y perdón por la obsesión) es el dueño de MySpace desde que compró la empresa para sumarla a su emporio News Corp por 580 millones de dólares.

Jack Dorsey, Biz Stone y Evan Williams son los dueños y fundadores de Twitter. (Cuando se hackeó información privada de la compañía se supo que esperaban unos beneficios de 4 millones de dólares en el cuarto trimestre de 2009). De su próximo modelo de financiación esperan conseguir 1 dolar por usuario y por año. Esperan conseguir registrar a 25 millones de usuarios cuando acabe 2009 y 1000 millones de usuarios en 2013.

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, es el dueño del 30% de la empresa. (El multimillonario más joven del mundo según Forbes).

Son personas, son ellos a quienes les estás regalando tus amigos. No te conectas con tus amigos. Eso es una falacia. Tú ya estás conectado. Tú ya te trabajaste esas amistades antes. Tú les regalas a tus amigos. Y te regalas a ti mismo. Gratis. Y gracias a eso ellos ganan sus céntimos con cada dato, foto, contenido o amistad que introduces en sus bases de datos.

Notas:

1) A día de hoy, desconocemos cuál es el modelo de negocio que tiene planeado Twitter, quizá los mensajes de texto en los móviles, pero no se sabe. Probaron la publicidad en el site japonés y no les fue bien. Aún así, les he metido en el mismo saco porque algún día, tarde o temprano, usarán su máximo valor: los usuarios y los millones de mensajes que se mueven, para ganar dinero con nosotros.

2) A quien pueda interesar: sí tengo cuenta de Twitter, no tengo de MySpace (tuve y la borré) y no tengo cuenta de Facebook. Sí tengo cuenta de Flickr, de 11870, de del.icio.us, de Last.fm y de Spotify. Me registro en las webs que me aportan un contenido que no tuviera antes de registrarme, como es el caso de un lugar para publicar fotos, lugares donde guardar favoritos y un servicio para escuchar y conocer música. Twitter lo uso como servicio de microblogging cuando no merece la pena abrir The Last Dance; lo uso más que Tumblr, donde también tengo una cuenta.

3) Me preocupa cómo se está volcando la información en Facebook de una manera masiva, hasta el punto de usarse como único medio para comunicar cosas. Si después de haber leído este post sigues convencido de que necesitas Facebook para vivir, no lo uses como único medio para comunicarte con el mundo, o les regalarás el monopolio de la información.

Pueblos enteros devastados por el opio en Afganistán


Al abrir la puerta de la casa de Beg, un espeso humo procedente del opio impregna el aire fresco de la montaña como si fuera el vapor de una casa de baños. Son las ocho de la mañana y toda la familia, compuesta por seis miembros –incluido un bebé de un año de edad-, está ya acurrucada con la pipa de opio en los labios.

Beg, de 65 años, aspira y exhala una nube de humo. Pasa la pipa a su mujer. Ella se la pasa a su hija. La hija sopla el humo del opio en la boquita del bebé, a quien se le ponen los ojos en blanco.

“Cuando mis niños están inquietos y se ponen a llorar, no puedo trabajar bien”, decía Feroza, una tejedora de alfombras y madre de seis hijos en la provincia norteña de Faryab. “Cuando les doy un poquito de opio, se calman y se duermen, permitiéndonos trabajar”.

Sus rostros están demacrados, tienen el pelo enmarañado, no huelen bien.

En docenas de aldeas situadas en la montaña de este remoto rincón de Afganistán, la adición del opio ha llegado a ser algo tan arraigado que familias enteras –desde los bebés a los ancianos- se han convertido en adictos. Aislados del resto del mundo por arroyos glaciales, la adicción va extendiéndose casa a casa, infectando comunidades enteras. Hace años, sólo había una familia con problemas de adicción en Sarab, ahora al menos la mitad de la población, unos 1.850 habitantes, es adicta.

Afganistán suministra casi todo el opio que se produce en el mundo, la materia prima utilizada para fabricar la heroína y, aunque se exporta la mayor parte de esa cosecha letal, queda bastante cantidad atrás creando un ciclo vicioso de adicción. Según el Departamento de Sanidad y Servicios Humanos de EEUU y una investigación que Naciones Unidas realizó en 2005, en Afganistán hay al menos 200.000 adictos al opio y a la heroína -50.000 más que en EEUU, país mucho más grande y rico-. Se teme que los resultados de un posible nuevo estudio den tasas mucho más altas de la adicción que constituye un escape para la enorme cantidad de víctimas humanas de las continuas guerras y de la desesperante pobreza.

Al contrario que en Occidente, aquí el carácter tan unido de las comunidades hace que la adicción se convierta en un problema familiar. En lugar de extenderse de un rebelde adolescente a otro, el hábito pasa de madre a hija, de padre a hijo. Está transformando pueblos como éste en un paisaje de degradación humana.

Aparte de unas cuantas esterillas deterioradas, la casa de Beg está vacía. Ha empeñado todas las pertenencias de la familia para poder pagar la droga.

“Me avergüenza ver en lo que me he convertido”, dice Beg, con un sucio turbante enrollado en la cabeza. “He perdido el respeto hacia mí mismo. He perdido mis valores. Le quito la comida a este niño para pagarme el opio”, dice, señalando a su nieto de cinco años, Mamadin. “Tiene hambre”.

Los antepasados de Beg poseían la mayor parte de las tierras del pueblo, localizado junto a un torrente al final de un cañón de escarpadas montañas en la provincia de Badakshan, a cientos de millas al noreste de Kabul, la capital afgana.

En otra época llegó a tener 1.200 ovejas. Pero las fue vendiendo una a una para pagarse la droga. A la venta de las ovejas le siguió la venta de la tierra. Convirtió su espaciosa casa, que una vez estuvo revestida con alfombras ornamentales, en un caparazón lleno de fango. Cultiva filas de patatas en el último de los campos que le quedan y cada vez que recoge la cosecha, tiene que decidir entre alimentar a sus nietos o comprar opio. Normalmente, elige las drogas.

Necesidades básicas, como la compra jabón, hace tiempo ya que no se atienden.

“Si tenemos 50 centavos, compramos opio y nos lo fumamos. No utilizo los 50 centavos para comprar jabón para lavar nuestra ropa”, explica Raihan, la hija de Beg y madre del bebé de un año. El pequeño lleva una camiseta mugrienta sin ropa interior alguna. “Puedo estar sin comida pero no sin opio”.

Los pocos centros de tratamiento para drogadictos que hay en el país están en las grandes ciudades, lejos de pueblos como éste. E incluso aquellos que pueden llegar hasta las ciudades, a menudo no consiguen ayuda. La clínica para tratar a los drogadictos en la provincia de Takhar, la más cercana a Sarab, tiene una lista de espera de 2.000 personas y tan sólo 30 camas.

Por eso, los aldeanos se están ahogando en opio. Empiezan a tomarlo cuando caen enfermos, confiando en sus propiedades anestésicas; el opio se utiliza también para hacer morfina. Desde Sarab, un pueblo situado a unos 2.500 metros de altitud, que se queda aislado por la nieve más de tres meses al año, se necesita caminar todo un día por senderos de montaña para poder llegar al hospital más cercano. Las pocas tiendas que hay allí no venden ni aspirinas.

“El opio es nuestro médico”, dice Beg. “Cuando te duele el estómago, das una calada. Después tomas un poco más. Y un poco más. Y poco a poco te conviertes en un adicto. Una vez que estás enganchado, se acabó. Estas muerto”.

Cuando su nieto Samsuddin, de un año, se cortó el dedo con la jamba de la puerta, Beg sopló humo de opio en la boca del niño, una práctica habitual en esta parte del mundo que está provocando ahora una adicción infantil masiva. No quiere que su nieto se convierta en adicto, pero dice que no tiene elección. “Si aquí no hay medicinas, ¿qué podemos hacer? La única forma de hacer que se sienta mejor es darle opio”.

Desde la primera calada, van aumentando hasta llegar a un hábito de tres veces al día. Cuando Beg empezó a utilizar opio, no sólo fue su mujer y su hija las que le siguieron. Fue su hermano. Después, la mujer de su hermano. Como una epidemia que va extendiendo sus tentáculos por todo el pueblo.

Los trabajadores sanitarios dicen que para atajar la adicción, es necesario tratar a la comunidad entera. El pasado año, el Ministerio de Sanidad cogió a 120 adictos de Sarab y los llevó a unas instalaciones en una ciudad a un día de camino para someterles a tratamiento. Tres meses después, se encontraron con que 115 de los 120 habían recaído.

“Fue mi vecino el que empezó primero otra vez con el opio”, explica Nur, una de las mujeres tratadas, cuyos ojos semejan cuevas oscuras. “Después, mi primo. Después, mi marido y, después de un tiempo, también me enganché yo”.

La mayoría de los adictos gasta entre tres y cuatro dólares al día en opio en una zona del mundo donde la gente sólo gana una media de dos dólares al día. Venden sus tierras y se endeudan terriblemente para poder mantener la dependencia.

“Era un hombre rico”, dice Dadar, un hombre que parece tener unos 70 años y cuya familia de siete miembros están todos enganchados. “Tenía rebaños, tenía tierra. Pero empecé a fumar. Vendí los rebaños, vendí la tierra. Ya no tengo nada”.

Lleva puesto un viejo cortavientos incrustado de suciedad. Su mujer abre los labios y muestra una boca llena de dientes podridos. Sus nietos tienen el pelo enredado y llevan ropas rasgadas llenas de mugre.

Como han vendido el ganado, ya no pueden comer carne. Cuando vendieron la última de sus tierras, también perdieron el trigo, las patatas y las verduras. Su dieta consiste ahora en té y algún ocasional trozo de pan que les pueda dar un vecino.

“Cuando una persona se convierte en adicta, no tiene nada para comer”, dice Dad. “Eso afecta a su vecino, porque el vecino se ve forzado a darle una parte de su comida. Por esa razón, todos nosotros somos cada vez más pobres”.

Después de vender sus tierras, algunas familias adoptan medidas más desesperadas aún. Toman préstamos de los vendedores de droga. Después les venden a sus hijas, operación conocida como “las novias del opio” para pagar la deuda. Y arrendan a sus hijos.

“Sé que está enfadado conmigo. Pero, ¿qué puedo hacer? No me queda nada para vender”, dice Jan Vegum, que ha enviado a su hijo de 14 años a trabajar en la construcción para los traficantes de droga. “Intento parar, pero no puedo, el dolor se hace insoportable”.

El problema se agrava a causa de los vecinos de Afganistán. Irán, situado inmediatamente al oeste, padece el uso de heroína per capita más alto del mundo. Los laboratorios de heroína allí, así como los de Pakistán, al este, utilizan el opio importado de Afganistán. Esos países están ahora exportando adicción a la heroína de regreso a Afganistán, a través de los refugiados que vuelven al país.

Al igual que el opio, la heroína en Afganistán está afectando a familias enteras. Gul Pari, de 13 años, observaba como su madre se colocaba con la heroína cuando ella y su hermano estaban en la escuela primaria. Ahora ella yace en una cama en un centro para el tratamiento de drogadictas de Kabul. Su hermano Zahar, de 15 años, está al otro lado de la ciudad, en una instalación para hombres.

Sus cuerpos son como ramas a punto de quebrarse. La niña de 13 años intenta apoyarse en un codo, pero su brazo no puede sostenerla y cae sobre la almohada. Su escuálido hermano se apoya contra la pared para no desplomarse.

¿Qué sucederá cuando regresen a su hogar? Nadie lo sabe. Viven con su madre –una adicta a la heroína en fase de recuperación- bajo una lona en el patio de una casa abandonada.

Mohammad Asef, un trabajador sanitario de la clínica donde se cuida de Zaihar Pari, dice que está preocupado por las posibilidades de recuperación del niño. “En EEUU la gente va y se coloca en los parques. En Afganistán, lo hacen en casa”, dice Asef. “Lo meten dentro. Lo queman en el horno familiar. Todo el mundo lo ve. Por eso todo el mundo está afectado”.

En Sarab, los aldeanos que no son adictos guardan las distancias con los que lo son. No les invitan a sus casas. Les desaniman de acudir a las reuniones del pueblo. Lo hacen así intentando ponerse en cuarentena ellos mismos.

Beg dice que ha perdido toda la esperanza. Incluso cuando le entierren, sus huesos necesitarán 70 años para que sus huesos se liberen del opio. Su esperanza, dice, son sus nietos, los únicos de su familia que aún no se han convertido en adictos.

Tuesday, August 11, 2009

Hambre de justicia...

Frei Betto.-

Al día de hoy son ya 950 millones las personas amenazadas por el hambre crónica. Eran 800 millones el año pasado. De allá para acá aumentó el número, debido a la expansión del agronegocio, cuyas tecnologías encarecen los alimentos, y a la mayor extensión de áreas destinadas al cultivo de agrocombustibles, producidos para saciar el hambre de las máquinas y no de la gente.

El hambre es lo más letal que ha inventado la injusticia humana. Causa más muertes que todas las guerras. Elimina a cerca de 23 mil vidas al día, ¡casi mil personas por hora! Las principales víctimas son los niños.

Casi nadie muere por falta de alimentos. El ser humano soporta casi todo: políticos corruptos, humillaciones, agresiones, indiferencias, la opulencia de unos pocos. Hasta el plato vacío. Por eso se puede decir que nadie muere por la falta completa de alimentos. Los hambrientos, cuando no tienen nada que comer, llevan a la boca, para engañar al hambre, sobras recogidas en la basura, lagartos, ratones, gatos, hormigas e insectos varios. La falta de vitaminas, carbohidratos y otros nutrientes esenciales debilita el organismo y lo hace vulnerable a las enfermedades. Los niños raquíticos mueren de un sencillo resfriado, por carencia de defensas.

Hay apenas cuatro factores de muerte precoz: accidentes (de trabajo o de tránsito), violencia (asesinato, terrorismo o guerra), enfermedades (cáncer o sida) y hambre. Ésta produce el mayor número de víctimas. Sin embargo es el factor que menos movilizaciones suscita. Hay campañas seguidas contra el terrorismo o para curar el sida, pero ¿quién protesta contra el hambre?

Los miserables no hacen protestas. Sólo quien come se pone en huelga, sale a las calles, manifiesta en público su descontento y reivindicaciones. Como esa gente no sufre amenaza de hambre, los hambrientos son ignorados.

Ahora los líderes de las naciones más ricas y poderosas del mundo, reunidos en el G-8, en L’Aquila, Italia, a principios de junio, decidieron liberar US$ 15 mil millones para aplacar el hambre mundial.

¡Qué cinismo se gasta el G-8! Él es el responsable de que los hambrientos sean multitud. Éstos no existirían si las naciones metropolitanas no adoptasen políticas proteccionistas, barreras aduaneras, transnacionales de agrotóxicos y de semillas transgénicas. No morirían de hambre casi 5 millones de niños al año si el G-8 no manipulase a la OMC, no incentivase la desigualdad social y todo lo que la aumenta: el latifundio, la especulación con los precios de los alimentos, la apropiación privada de la riqueza.

¡Sólo 15 mil millones de dólares! ¿Saben esos señores y señoras del G-8 cuántos millones destinaron para salvar, no a la humanidad, sino al mercado financiero, desde setiembre del 2008 a junio del 2009? ¡Mil veces esa cantidad! 15 mil millones de dólares sirven sólo para ofrecer unos caramelos a algunos hambrientos. Sin contar con que buena parte de esos recursos irá a la bolsa de los corruptos o servirá de moneda de cambio electoral. ‘Le doy un pan, deme un voto’.

Si el G-8 tuviera verdadera intención de erradicar el hambre del mundo promovería cambios en las estructuras mercantilistas que rigen la producción y el comercio mundiales, y canalizaría más recursos hacia las naciones pobres que hacia los agentes del mercado financiero y a la industria bélica.

Si los dueños del mundo quisieran acabar realmente con el hambre declararían el latifundio un crimen de lesa humanidad y permitirían la libre circulación de alimentos, parecido a lo que sucede con el dinero. De igual manera, si tuvieran también el propósito de erradicar el narcotráfico, en vez de agarrar a unos pocos traficantes pondrían sus máquinas de guerra a destruir definitivamente los campos de plantación de marihuana, de coca, de opio y de otros vegetales, transformándolos en áreas de agricultura familiar. Sin materias primas no hay traficante capaz de producir droga.

Decir que el G-8 intenta acabar con el hambre o salvar el planeta de la degradación ambiental equivale a esperar que la próxima Navidad Papá Noel traiga de regalo una vida digna para todos los niños pobres. Tanto es el cinismo, que los líderes mundiales prometen establecer bases de sustentabilidad ambiental a partir del 2050.

Ahora bien, si la naturaleza enseña algo obvio es que, a medio plazo, estaremos todos muertos. Si la Tierra ya perdió un 25% de su capacidad de autorregeneración, ¿qué pasará si la humanidad tiene que esperar otros 40 años para que se tomen medidas eficaces?

Si los que no pasan hambre tuvieran, al menos, hambre de justicia, virtud calificada por Jesús como bienaventuranza, entonces la esperanza en un futuro mejor no sería vana. (Traducción de J.L.Burguet)

- Frei Betto es escritor, autor de “La mosca azul. Reflexión sobre el poder”, entre otros libros.

Más información: http://alainet.org

¿Sabemos amar?

Ligia Minaya.-

Estar enamorado es sinónimo de felicidad. La vida cambia. Todo es tan hermoso. ¿Es el amor la respuesta a la existencia? ¿Por qué entonces se nos escapa la felicidad? ¿Sabemos amar realmente? ¿Vamos detrás de un espejismo? Que el amor existe es una realidad como la vida misma. Nada produce tanto placer como ese sentimiento que nos envuelve y nos eleva. Amar es un arte, dice Eric Fromm, y como arte requiere conocimiento y esfuerzo. Nadie pinta un cuadro sin tener conocimiento de los colores, las dimensiones, la proyección y la luz. Se necesita conocer la teoría y dominar la práctica.

Así sucede en el amor. No sabemos amar porque no hemos aprendido. No sabemos amar porque nos quedamos contemplando el exterior de la persona amada y no nos adentramos en sus sentimientos, sus necesidades y sus deseos. Consideramos que con decirle al ser amado lo mucho que lo queremos, si es que se le dice, con eso basta. ¿Nos preocupamos realmente por conocer a la persona amada? ¿Respetamos sus criterios, sus opiniones y cuidamos de ella?

Por otra parte, consideramos que no nos aman cuando la persona amada no nos complace y se pliega a nuestros deseos. Creemos que se nos debe amar porque "merecemos" ese amor.

El amor tiene como base la autenticidad. Autenticidad en nosotros mismos. Autenticidad en la persona amada. Amar y ser amado requiere despojos de caretas, disfraces, falsedades, y conocimiento, en especial, de uno mismo y de la pareja. Cuando conocemos a fondo al ser amado se produce la alternativa: o lo amamos de verdad o sufrimos la grave decepción del desamor. El personaje no debe opacar a la persona. La primera impresión es el aspecto físico, luego una conversación ligera, y se produce la atracción. Con algunas salidas, una que otra invitación a cenar, sexo, y ya creemos amar a esa persona.

A medida que pasa el tiempo esa persona sigue siendo la misma y nosotros también, sólo que comenzamos a conocernos, y nos va disgustando una que otra cosa, una actitud, un desacuerdo. Queremos entonces controlar lo que nos disgusta haciendo objeciones y poniendo trabas. Nos enoja cuando nos señala las actitudes negativas que tenemos. Es que convivir con una persona es la manera más directa de conocer sus virtudes y defectos. Y salen a relucir los nuestros.

Amar es la base de nuestras vidas. Amar en sus diferentes manifestaciones es la vida misma. Por eso hacer trampas, es engañarnos a nosotros mismos. Porque el amor no da en un día. Es cuestión de tiempo, de conocimiento y respeto al espacio ajeno. No sólo el amor de pareja necesita conocimiento del otro, también con los hijos e hijas, los amigos, los compañeros de trabajo y hasta de la señora del servicio. El amor tiene sus virtudes y sus exigencias. Mantener el fiel de la balanza es cuestión de dos. Nadie cambia a nadie. Ni la mujer al hombre, ni el hombre a la mujer. Pasar por alto los conflictos, buscar arreglos sin llegar al fondo, es una pintura que se descascara fácilmente. ¡Ah el amor! Es cuestión de dos.

¿Nos preocupamos realmente por conocer a la persona amada? ¿Respetamos sus criterios, sus opiniones y cuidamos de ella?

Denver, Colorado

Sunday, August 9, 2009

El futuro de los hipócritas...

Koldo Campos Sagaseta.-

Los hipócritas no tienen rostro, apenas la sonrisa maquillada con que ensamblar la pose y la fachada para poder sumarse al carnaval y simular una apariencia humana.

Los hipócritas no tienen amigos, como mucho otros socios de embozos y emboscadas con quienes tramar complicidades y multiplicar los beneficios.

Los hipócritas no tienen sueños, quizás las alas rotas de tanto otear el suelo, si acaso la utopía a plazo fijo, o la pesadilla del espejo cuando el tiempo se cobre los olvidos.

Los hipócritas no tienen palabras, únicamente voces de artificio, registros de fogueo con que acallar conciencias y maquinar coartadas.

Los hipócritas no tienen vergüenza, la extraviaron delante de sus ojos el día en que aprendieron a ignorarla para no exponerse más a verla.

Los hipócritas no tienen memoria ni conservan archivos de su infamia, que no hay verdad que no deba mentirse ni mentira que no pueda afirmarse.

Los hipócritas no tienen amor, sólo miedo a conocerse y a que los descubran, sólo espanto a que la vida reivindique su pulso y los pulmones dejen salir el aire.

Los hipócritas no tienen Dios, les basta darse golpes en el pecho invocando su nombre en el temor de que alguna vez los oiga.

Los hipócritas no tienen pasado, se conforman con negar las evidencias y esconder sus páginas en blanco, siempre cautivos de la farsa urdida pero a salvo del dictamen de la historia.

Lo único que en una sociedad como la nuestra tienen los hipócritas es... futuro.

Pero, eso sí, un futuro sin rostro, sin amigos, sin sueños, sin palabras, sin vergüenza, sin memoria, sin amor, sin Dios, sin pasado... sin futuro..

El Listín Diario cambia de manos...

Annet Cárdenas.-

listin.jpg

Los rumores iban y venían, pero ninguna información que fuera más o menos veraz salía a la luz. Sin embargo, con los días, los informes oficiosos han ido adquiriendo más fuerza. El periódico centenario de la República Dominicana, el Listín Diario, ya ha sido vendido, según algunas fuentes de entero crédito.

Siempre de acuerdo a esas fuentes, el anuncio de la venta se llevará a cabo a fin de mes, que será cuando los vendedores y los adquirientes tendrán ya firmado el contrato, que comprendería una operación por unos 160 millones de dólares.

¿Qué quiénes son los compradores? Se trata de uno de los conglomerados familiares más poderosos y acaudalados del país: el Grupo Vicini, que se quedaría con el Grupo de Comunicaciones Listín Diario.

Por lo que se ha sabido, el desembolso por el Listín cubriría el pago de la deuda de ese periódico con el Banco Central de la República Dominicana.

Y por supuesto, los mediadores en la operación fueron los de la oficina de Vincho Castillo, copiosa comisión incluida.

Además, Pepín Corripio, también propietario de otro grupo de medios, se quedaría con alrededor de un 5 por ciento de las acciones de Listín. Con una cantidad semejante, asimismo permanecería Micalo Bermúdez, miembro del Comité Central del gobernante Partido de la Liberación Dominicana, y también como especie de representante del “tanque pensante” del PLD, la todopoderosa Fundación Global.

Mis informantes me han dicho que la firma auditora a la que encargaron la tasación del grupo de medios Listín Diario fue la prestigiosa Pricewaterhouse Coopers, que para determinar el valor del grupo analizó las diversas empresas que le pertenecían.

Detrás de la operación, se oculta una complicada transacción financiera para satisfacer la deuda con el Banco Central, reconocida en unos tres mil millones de pesos, que sería pagada parcialmente en un inicio, y el resto se desembolsaría en un plazo de diez años.

Claro está, los nuevos dueños traen a su personal, y por eso, de acuerdo a las informaciones de que disponemos, el flamante director del Listín Diario sería el economista Hugo Guiliani Cury, quien actualmente se desempeña como embajador dominicano en los Emiratos Árabes.

¡Ojalá que tantos cambios en esta etapa de huracanes para los periodistas, no afecten a mis colegas en el Listín!

Thursday, August 6, 2009

Solución a la crisis...

Albert Einstein.-

No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a si mismo sin quedar “superado”. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

Wednesday, August 5, 2009

Río Grande de Loíza!

Julia de Burgos.-

Río Grande de Loíza!… Alárgate en mi espíritu
y deja que mi alma se pierda en tus riachuelos,
para buscar la fuente que te robó de niño
y en un ímpetu loco te devolvió al sendero.

Enróscate en mis labios y deja que te beba,
para sentirte mío por un breve momento,
y esconderte del mundo y en ti mismo esconderte,
y oír voces de asombro en la boca del viento.

Apéate un instante del lomo de la tierra,
y busca de mis ansias el íntimio secreto;
confúndete en el vuelo de mi ave fantasía,
y déjame una rosa de agua en mis ensueños.

¡Río Grande de Loíza!… Mi manantial, mi río,
desde que alzóme al mundo el pétalo materno;
contigo se bajaron desde las rudas cuestas,
a buscar nuevos surcos, mis pálidos anhelos;
y mi niñez fue toda un poema en el río,
y un río en el poema de mis primeros sueños.

Llegó la adolescencia. Me sorprendió la vida
prendida en lo más ancho de tu viajar eterno;
y fui tuya mil veces, y en un bello romance
me despertaste el alma y me besaste el cuerpo.

¿A dónde te llevaste las aguas que bañaron
mis formas, en espiga de sol recién abierto?

¡Quién sabe en qué remoto país mediterráneo
algún fauno en la playa me estará poseyendo!

¡Quién sabe en qué aguacero de qué tierra lejana
me estaré derramando para abrir surcos nuevos;
o si acaso, cansada de morder corazones,
me estaré congelando en cristales de hielo!

¡Río Grande de Loíza!… Azul. Moreno. Rojo.
Espejo azul, caído pedazo azul de cielo;
desnuda carne blanca que se te vuelve negra
cada vez que la noche se te mete en el lecho;
roja franja de sangre, cuando baja la lluvia
a torrentes su barro te vomitan los cerros.

Río hombre, pero hombre con pureza de río,
porque das tu azul alma cuando das tu azul beso.

Muy señor río mío. Río hombre. Unico hombre
que ha besado en mi alma al besar en mi cuerpo.

¡Río Grande de Loíza!… Río grande. Llanto grande.
El más grande de todos nuestros llantos isleños,
si no fuera más grande el que de mí se sale
por los ojos del alma para mi esclavo pueblo.


ALMA DESNUDA!

Alfonsina Storni.-

Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
Dice al inviemo que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
Con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia,
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega,

Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.

TU ME QUIERES BLANCA!

Alfonsina Storni.-

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.

El hombre superior!

Ralph Waldo Emerson.-

1.- Suceda lo que suceda siempre se mantiene inquebrantable.
2.- No desprecia nada en el mundo, excepto la falsedad y la bajeza.
3.- No siente por lo poderosos ni envidia, ni admiración, ni miedo.
4.- No ofende ni hace mal a nadie voluntariamente.
5.- No desea lo de otro ni presume de lo que tiene.
6.- Es humilde en la grandeza y fuerte en la adversidad.
7.- Es rápido y firme en sus decisiones y exacto en sus compromisos.
8.- No cree en nadie precipitadamente. Considera primero cuál es el propósito de quien habla.
9.- Hace bien sin fijarse ni acordarse a quien lo hace.
10.- No le guarda rencor a nadie.

Monday, August 3, 2009

Un mundo sin quejas!


Si algo no te gusta, cámbialo. Si no puedes hacerlo, cambia tu actitud. No te quejes. CAMBIA LA FORMA DE VER LAS COSAS, Y LAS COSAS CAMBIARÁN DE FORMA.

En Julio del 2006 Will Bowen propuso a su comunidad "El reto de los 21 días" con el propósito de ayudar a eliminar cualquier rastro de queja o lamento y sus nocivas consecuencias para el individuo. Su propuesta fue muy simple: "Te colocas una pulsera morada con la leyenda UN MUNDO SIN QUEJAS y lo mantienes durante 21 días sin emitir ningún tipo de queja o crítica"; así sea "me duele la cabeza" o "nada me está saliendo bien". Si durante este periodo emites algún lamento, debes cambiar la pulsera de muñeca y volver a empezar. La mayoría de los participantes logró superar este reto, pero les tomó un mínimo de 5 meses, un tiempo que evidencia la presencia de la cultura de la queja en nuestras vidas.

Un reto que cambiará tu vida y la de tus semejantes Ahora te estamos proponiendo asumir este reto de 21 días sin quejas, sin críticas y sin chismes... si lo logras, habrás hecho de tu vida un paraíso sin enfermedades. Tendrás mejor ánimo, menos dolores, relaciones más favorables, mayor autoestima, etc. Serás una persona más feliz y armoniosa.

¿Crees que puedes aceptar el reto? Seis millones de personas ya lo han logrado desde 2006 cuando Will Bowen lanzó esta campaña en EEUU. Cada día se suman más personas para lograr un mundo mejor. México ya tiene una organización para apoyar "Un mundo sin quejas" Muchas personas decían que no se quejaban demasiado, pero con el ejercicio se dieron cuenta que lo hacían unas 20 veces en promedio al día.

Quejarnos se ha convertido en una Pandemia ¿Has notado que siempre hay algo de que quejarse? El clima, el tránsito, la inseguridad en las calles, las mentiras de los políticos, la salud, el dinero que no alcanza, etc., etc. Lo único que ganamos con la QUEJA es sentirnos peor. "Cuando criticamos, nos quejamos o juzgamos, estamos emitiendo una energía discordante. Esta energía, por la Ley de Atracción, será devuelta a nosotros pero multiplicada. Esto alimenta aquello de lo que nos quejamos y lo hacemos más grande".

Con la queja te conectas con campos de baja energía que te debilitan, te hacen vulnerable a enfermedades, conflictos sociales y carencias. Por el contrario si hablas de GRATITUD te conectas a campos de ALTA energía, en los niveles donde se desarrolla el poder personal. Nuestra propuesta es simple ABANDONAS LA QUEJA Y, TE LENAS DE GRATITUD.

.... así que mantén una observación especial de tus pensamientos y palabras y cada vez que te descubras quejándote, expresa un agradecimiento a la vida, al trabajo, a la salud... o a cualquier cosa que puedas agradecer de corazón... siempre tendrás algo para agradecer. Cada vez que emitas una queja tendrás que volver a empezar la cuenta de los días desde uno. Pensar una queja o crítica y no la digo, ¿También cuenta? Por suerte NO. Sólo las palabras que salen de tu boca son las que cuentan en este caso.

Quienes lo han logrado reconocen que no es para nada fácil, pero después de las tres semanas, o más, que tardes en lograr la meta, dejas inclusive de criticar con la mente. ¡ Adelante !... acepta el reto... demuéstrate que SI puedes, y vive la GRATITUD como una experiencia que se "siente"... y asciende a un mayor nivel de conciencia y despertar, donde el panorama de la vida será más amplio y amable contigo. No hace falta que te pongas una pulsera morada, utiliza una piedra en el bolsillo o algo sencillo. Lo importante es aprender a darnos cuenta que a veces nos quejamos. No hay que darle fuerza a esto, simplemente cambias la pulsera de brazo y YA. Lo importante es darnos cuenta, no culparnos. Y a comenzar de nuevo hasta llegar a los 21 días. ¿Por qué 21 días? Los científicos dicen que toma 21 días crear un hábito. Nos tomará 21 días dejar el hábito de la queja y formar el nuevo habito de la GRATITUD.

"Quejarse no debe confundirse con la crítica constructiva a través de la cual le haces saber a alguien que ha cometido un error o que tiene alguna deficiencia de modo tal que pueda mejorar. Y abstenerse de quejarse no necesariamente significa soportar malas conductas o actitudes. No hay nada de malo en decirle al mesero que tu sopa está fría y que necesita ser calentada; si te ciñes a los hechos, que son siempre neutrales. -¿Cómo te atreves a darme la sopa fría?- Eso es quejarse".

Colaboración de: Felipe Enmanuel Díaz Soto, T.S.

La mano invisible...

Frei Betto.-

Desde niño tengo mis miedos, como todo el mundo. Primero era el miedo de ver a mi padre bravo, de verme obligado a comer rábano, de sacar cero en el examen de matemáticas. Miedo, bajo la dictadura, a verme arrollado por un auto policial. Miedo, bajo la lluvia pertinaz, de que mi chabola en la favela, situada al borde de un precipicio, fuese llevada por el agua.

Hoy colecciono otros miedos. Uno de ellos es el miedo a la mano invisible del Mercado. De lo invisible sólo no temo a Dios. Temo a las bacterias y a los extraterrestres. A las primeras las combato con antibióticos –término inapropiado, pues significa “contra la vida”, siendo que las inoculamos para favorecerla.

En cuanto a los extraterrestres, quedé más tranquilo al saber que la distancia más grande conseguida en el espacio por nuestra tecnología es alcanzada por las emisiones televisivas. Seguro que, al captarlas, los exploradores interplanetarios llegaron a la conclusión de que en la Tierra no hay vida inteligente…

Vuelvo a la mano invisible del Mercado. ¿Dónde la mete? Preferentemente en nuestro bolsillo. En especial el de los más pobres. Y es invisible porque es cínica, como todo delito practicado a escondidas. Por ejemplo el Mercado practica la extorsión al bolsillo de los más pobres a través de impuestos cargados a los productos y servicios. Todo podría ser más barato si no fuera por esa mano boba que se inmiscuye en lo que consumimos.

Ahora que el Mercado entró en crisis -pues el globo que infló estalló en su misma cara-, ¿dónde anda metiendo su mano invisible? La respuesta sí es visible: en el bolsillo del gobierno. En los EE.UU el Mercado, en los estertores de la administración Bush (de infausta memoria) metió mano a US$ 830 mil millones y ahora logró otros US$ 900 mil millones de la recién estrenada administración Obama. Todo para guardar esa fortuna en el bolsillo agujereado del sistema financiero.

Además, la mano invisible del Mercado desconoce los bolsillos de los ciudadanos. Viciada como está, siempre beneficia el bolsillo de los ricos. Es el caso del Brasil. Ante la crisis (y las próximas elecciones) el gobierno trata de anabolizar el PAC, de modo que la mano del Mercado pueda abastecer, y cuanto antes, el bolsillo de las constructoras de obras públicas y de las empresas privadas encargadas de dichas obras.

Ya lo advertía mi abuela: “¡Mire bien, niño, dónde pone esa mano!” Y me obligaba a lavármela antes de sentarme a la mesa. Pues bien, creo que la mano del Mercado es invisible porque nunca se lava. Al contrario, lava dinero sin lavarse de la suciedad que lo impregna. Es lo que deduzco al leer las noticias de que, en los paraísos fiscales, la liquidez de los grandes bancos fue asegurada, en los últimos años, gracias a los depósitos del narcotráfico.

La mano puede ser invisible pero sus huellas digitales no. Allí donde el Mercado pone su mano queda la marca. Sobre todo cuando retira la mano, dejando en el desamparo a millares de desempleados, tirados en la calle de la insolvencia, ahorcados en deudas astronómicas.

El Mercado es como un dios. Usted cree en él, pone su fe en él, lo venera, hace sacrificios para agradarlo, se siente culpable cuando da un paso en falso con relación a él -aunque sea de él la culpa, como en el caso de la compra de acciones que él vendió prometiendo fortunas y ahora esas acciones valen una nada.

Como un dios, sólo se le puede conocer por sus efectos: la Bolsa, el salario, la hipoteca, el interés, la deuda, etc. Se manifiesta por medio de su creación, pero sin dejarse ver ni localizar. Nadie sabe exactamente qué cara tiene o en qué lugar se esconde, aunque sea omnipresente. Hasta en la candela vendida a la puerta de la iglesia se hace presente. Y mete la mano, la famosa mano invisible, la temida mano invisible, esa mano más abominable que la de los tarados que se atreven a meterla debajo del vestido de la mujer de pie en el autobús.

Y de nada vale gritar: “¡Quite esa mano de ahí!” A pesar de que la mano invisible manipula descaradamente nuestra calidad de vida, privilegiando a unos pocos y asfixiando a la mayoría, nadie se libra de ella. Como es invisible, no se la puede cortar. Sólo queda una salida: cortarle la cabeza al Mercado. Pero ésa es otra historia. Hoy hablé de la mano. La cabeza queda para otro día. (Traducción de J.L.Burguet)

- Frei Betto es escritor, autor de “El arte de sembrar estrellas”, entre otros libros.

Colaboración YESL.-

Sunday, August 2, 2009

No esperes, jamás, aceptación universal.-

Por Jose Rafael Sosa.

No.
No es posible.
Y ni siquiera es deseable.
El mundo es tan diverso como distintas son las configuraciones complejas de la personalidad y los procesos de cada quien.
Es imposible tener aceptación unánime.
Aspirar a monedita de oro es una ilusión, una quimera hueca, una cuchara vacía.
"La pasión turba el ánimo como el viento turba las arenas del desierto" dirán los árabes con la boca llena de razón.
Hay gente que no te pasa.
Ni te pasó a sus afectos antes, cuando la obligación de la cotidianidad hizo obligatoria la comunidad de espacios y tiempos.
Hay gente que no te pasará nunca.
No re preocupes.
No está bajo tu control.
Las razones de ese rechazo, ora silente y comentado a tus espaldas, ora expreso, directo, agresivos, intoxicante, puede que se fundamenten en tus errores y deficiencias y se trate de la peor forma de reaccion social ante ti.
Puede que se deba a las carencias, complejos y ausencias en la vida de otras personas, pero también eso esta fuera de tu control
Culpa tuya o no, la no aceptación por parte del Universo de lo que es tu vida, es un proceso normal y lógico en el marco de una sociedad en la cual cada cabeza es un mundo.
Hay gente que querrá , porque sí.,
Porque le da la gana.
Para que te hundas.
Para que no existas
Para que tu nombre figure en el registro civil,.
Para que tomes el camino del infinito eterno.
Es que no te pasa.
No te pasará nunca.
Deja que cursen sus procesos.
Y sigue el tuyo.
Haz como Pinkito, el pez de mi pecera que sólo saber ofrecer su belleza.

Saturday, August 1, 2009

"I Have a Dream"

Martin Luther King, Jr.-


[AUTHENTICITY CERTIFIED: Text version below transcribed directly from audio. (2)]

I am happy to join with you today in what will go down in history as the greatest demonstration for freedom in the history of our nation.

Five score years ago, a great American, in whose symbolic shadow we stand today, signed the Emancipation Proclamation. This momentous decree came as a great beacon light of hope to millions of Negro slaves who had been seared in the flames of withering injustice. It came as a joyous daybreak to end the long night of their captivity.

But one hundred years later, the Negro still is not free. One hundred years later, the life of the Negro is still sadly crippled by the manacles of segregation and the chains of discrimination. One hundred years later, the Negro lives on a lonely island of poverty in the midst of a vast ocean of material prosperity. One hundred years later, the Negro is still languished in the corners of American society and finds himself an exile in his own land. And so we've come here today to dramatize a shameful condition.

In a sense we've come to our nation's capital to cash a check. When the architects of our republic wrote the magnificent words of the Constitution and the Declaration of Independence, they were signing a promissory note to which every American was to fall heir. This note was a promise that all men, yes, black men as well as white men, would be guaranteed the "unalienable Rights" of "Life, Liberty and the pursuit of Happiness." It is obvious today that America has defaulted on this promissory note, insofar as her citizens of color are concerned. Instead of honoring this sacred obligation, America has given the Negro people a bad check, a check which has come back marked "insufficient funds."

But we refuse to believe that the bank of justice is bankrupt. We refuse to believe that there are insufficient funds in the great vaults of opportunity of this nation. And so, we've come to cash this check, a check that will give us upon demand the riches of freedom and the security of justice.

We have also come to this hallowed spot to remind America of the fierce urgency of Now. This is no time to engage in the luxury of cooling off or to take the tranquilizing drug of gradualism. Now is the time to make real the promises of democracy. Now is the time to rise from the dark and desolate valley of segregation to the sunlit path of racial justice. Now is the time to lift our nation from the quicksands of racial injustice to the solid rock of brotherhood. Now is the time to make justice a reality for all of God's children.

It would be fatal for the nation to overlook the urgency of the moment. This sweltering summer of the Negro's legitimate discontent will not pass until there is an invigorating autumn of freedom and equality. Nineteen sixty-three is not an end, but a beginning. And those who hope that the Negro needed to blow off steam and will now be content will have a rude awakening if the nation returns to business as usual. And there will be neither rest nor tranquility in America until the Negro is granted his citizenship rights. The whirlwinds of revolt will continue to shake the foundations of our nation until the bright day of justice emerges.

But there is something that I must say to my people, who stand on the warm threshold which leads into the palace of justice: In the process of gaining our rightful place, we must not be guilty of wrongful deeds. Let us not seek to satisfy our thirst for freedom by drinking from the cup of bitterness and hatred. We must forever conduct our struggle on the high plane of dignity and discipline. We must not allow our creative protest to degenerate into physical violence. Again and again, we must rise to the majestic heights of meeting physical force with soul force.

The marvelous new militancy which has engulfed the Negro community must not lead us to a distrust of all white people, for many of our white brothers, as evidenced by their presence here today, have come to realize that their destiny is tied up with our destiny. And they have come to realize that their freedom is inextricably bound to our freedom.

We cannot walk alone.

And as we walk, we must make the pledge that we shall always march ahead.

We cannot turn back.

There are those who are asking the devotees of civil rights, "When will you be satisfied?" We can never be satisfied as long as the Negro is the victim of the unspeakable horrors of police brutality. We can never be satisfied as long as our bodies, heavy with the fatigue of travel, cannot gain lodging in the motels of the highways and the hotels of the cities. We cannot be satisfied as long as the negro's basic mobility is from a smaller ghetto to a larger one. We can never be satisfied as long as our children are stripped of their self-hood and robbed of their dignity by signs stating: "For Whites Only." We cannot be satisfied as long as a Negro in Mississippi cannot vote and a Negro in New York believes he has nothing for which to vote. No, no, we are not satisfied, and we will not be satisfied until "justice rolls down like waters, and righteousness like a mighty stream."¹

I am not unmindful that some of you have come here out of great trials and tribulations. Some of you have come fresh from narrow jail cells. And some of you have come from areas where your quest -- quest for freedom left you battered by the storms of persecution and staggered by the winds of police brutality. You have been the veterans of creative suffering. Continue to work with the faith that unearned suffering is redemptive. Go back to Mississippi, go back to Alabama, go back to South Carolina, go back to Georgia, go back to Louisiana, go back to the slums and ghettos of our northern cities, knowing that somehow this situation can and will be changed.

Let us not wallow in the valley of despair, I say to you today, my friends.

And so even though we face the difficulties of today and tomorrow, I still have a dream. It is a dream deeply rooted in the American dream.

I have a dream that one day this nation will rise up and live out the true meaning of its creed: "We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal."

I have a dream that one day on the red hills of Georgia, the sons of former slaves and the sons of former slave owners will be able to sit down together at the table of brotherhood.

I have a dream that one day even the state of Mississippi, a state sweltering with the heat of injustice, sweltering with the heat of oppression, will be transformed into an oasis of freedom and justice.

I have a dream that my four little children will one day live in a nation where they will not be judged by the color of their skin but by the content of their character.

I have a dream today!

I have a dream that one day, down in Alabama, with its vicious racists, with its governor having his lips dripping with the words of "interposition" and "nullification" -- one day right there in Alabama little black boys and black girls will be able to join hands with little white boys and white girls as sisters and brothers.

I have a dream today!

I have a dream that one day every valley shall be exalted, and every hill and mountain shall be made low, the rough places will be made plain, and the crooked places will be made straight; "and the glory of the Lord shall be revealed and all flesh shall see it together."2

This is our hope, and this is the faith that I go back to the South with.

With this faith, we will be able to hew out of the mountain of despair a stone of hope. With this faith, we will be able to transform the jangling discords of our nation into a beautiful symphony of brotherhood. With this faith, we will be able to work together, to pray together, to struggle together, to go to jail together, to stand up for freedom together, knowing that we will be free one day.

And this will be the day -- this will be the day when all of God's children will be able to sing with new meaning:

My country 'tis of thee, sweet land of liberty, of thee I sing.

Land where my fathers died, land of the Pilgrim's pride,

From every mountainside, let freedom ring!

And if America is to be a great nation, this must become true.

And so let freedom ring from the prodigious hilltops of New Hampshire.

Let freedom ring from the mighty mountains of New York.

Let freedom ring from the heightening Alleghenies of Pennsylvania.

Let freedom ring from the snow-capped Rockies of Colorado.

Let freedom ring from the curvaceous slopes of California.

But not only that:

Let freedom ring from Stone Mountain of Georgia.

Let freedom ring from Lookout Mountain of Tennessee.

Let freedom ring from every hill and molehill of Mississippi.

From every mountainside, let freedom ring.

And when this happens, when we allow freedom ring, when we let it ring from every village and every hamlet, from every state and every city, we will be able to speed up that day when all of God's children, black men and white men, Jews and Gentiles, Protestants and Catholics, will be able to join hands and sing in the words of the old Negro spiritual:

Free at last! Free at last!

Thank God Almighty, we are free at last!3