Wednesday, January 13, 2010

"En Internet eres lo que escribes"

Entrevista a Magali Benítez, experta en Internet...

Empatía, sentido común y tolerancia. Estos son los ingredientes con los que se cocinan las buenas maneras en Internet. Para que el plato sea redondo, sólo es necesario añadir una pizca de conocimiento del formato que se utiliza (correo electrónico, chat, blog o red social). Esta receta digital es obra de Magali Benítez, barcelonesa de 40 años experta y apasionada de Internet que ha escrito un manual de consejos para convivir y no malvivir con la Red.

Cortesía, etiqueta, buenas maneras... Parece que se habla de Versalles y no del reino de Facebook.

La palabra etiqueta, que se usa mucho, no me gusta. Prefiero hablar de las buenas maneras, creo que se ajusta más a la realidad. Todo esto tiene que ver con la comunicación. No se trata tanto de normas estrictas como de facilitar la comunicación y de lograr los objetivos que se persiguen con esa comunicación.

¿Las maneras varían en función del interlocutor?

Creo que no cambian tanto según el interlocutor, sino en función del formato que se utiliza. No es lo mismo comunicarse por correo electrónico que recurrir a una red social o crear un blog. También influye, por supuesto, el objetivo que se persigue, si es una conversación informal o es profesional. Al final, la base son unas reglas mínimas de juego que permitirán que la transmisión sea lo más eficiente posible.

Hablando de cortesía y de Versalles, en toda corte que se precie anidan aduladores, conspiradores, mentirosos y cínicos. En Internet, ¿se pueden identificar a unos o a otros en función de cómo se comunican?

Quizá no con esas palabras, pero sí que es verdad que hay distintos perfiles. Así, aparece el usuario anónimo, que no quiere desvelar quién es, que le va muy bien para desinhibirse; también aparece el perfil del "troll", que boicotea conversaciones con comentarios incendiarios... Perfiles hay, pero como en la vida real. Aunque es verdad que, por las características del medio, la posibilidad de 'soltarse' es mayor, defiendo que en Internet al final eres lo que pareces, o lo que escribes. No creo que en Internet una persona sea de una manera y fuera de Internet sea de otra.

Esa desinhibición, ¿facilita o dificulta la comunicación?

Depende del contexto. Pero en general, esa desinhibición dificulta una buena comunicación. Esto es muy claro en el caso del correo electrónico. Hay personas que te escriben cosas que no te dirían nunca si te tuvieran delante. En cambio, se atreven a escribirlo.

¿Qué conviene saber para comunicarse por Internet y no fracasar en el intento?

Dos cosas. Por un lado, entender bien el formato y conocer sus características. El correo electrónico funciona de una manera, las redes sociales de otra, el Twitter de otra... Por otro, ponerse en el lugar del otro. Con estas dos reglas, sería suficiente.

En la comunicación por Internet, ¿debe prevalecer la confianza o la desconfianza?

Depende de para qué la utilices. En principio, debería primar la confianza. Pero esto es como cuando quieres empezar una conversación en un bar. Si eres la primera que llegas al bar y no conoces a nadie, te comportas de una manera. Y si acudes habitualmente, te comportas de otra. En Internet es igual.

Si en Internet somos lo que comunicamos, y el lenguaje es la primera herramienta de comunicación, ¿por qué se escribe tan mal en Internet?

Se escribe mal porque se confunde la informalidad del entorno con el todo vale. La ortografía y la gramática llevan siglos vigentes porque son códigos comunes que facilitan la comunicación y la transmisión del mensaje. Es un error pensar que, como es un medio marcado por la rapidez y la informalidad, no hace falta esmerarse tanto porque el receptor ya lo entenderá.

Pero la incorrección en el mensaje también repercute en la imagen que tenemos de quien envía el mensaje.

El descuido y los fallos en la redacción del mensaje generan dos problemas. Uno de eficiencia y otro de la imagen que transmitimos al receptor.

¿Estos fallos se pueden achacar a que se subestima la importancia de esta forma de comunicación?

Creo que no. Es un entorno novedoso para muchas personas. Nadie lo ha aprendido en el colegio. Se ha adquirido habilidad a base de aciertos y errores. A algunas personas nos ha empezado a preocupar ahora, y otras comenzarán a prestarle atención dentro de un tiempo, cuando vean que lo que han escrito hoy permanece y no le agrade la imagen que ofrece de él. Eso se irá viendo con el tiempo. Por ejemplo, a mi hija, que tiene 14 años y que escribe en foros y en Facebook, le digo: "¿eres consciente de la basura que estás generando, de que en unos años te preguntarás cómo es posible que haya publicado esto a la vista de todo el mundo?".

Falta perspectiva.

Falta salir del ordenador y verlo con un punto de vista más amplio, ver que en Internet todo está interconectado y que todo sale a flote gracias a Google.

Usted afirma que Internet es una democracia sin gobierno. ¿Quién marca las normas de convivencia?

Todos y nadie. Y eso es lo bonito. Hay una autorregulación constante. Claro que hay fallos y defectos, pero en general funciona bastante bien.

Ahí radica su éxito.

Sí. Pero también hay personas que no se enteran, que no ven la perspectiva de los demás... Pero la propia comunidad se encarga de hacérselo saber sin que se precisen listados de reglas o normas. Además, es un sistema muy flexible que evoluciona. Cuando empecé en Internet, no estaba bien visto utilizar un lenguaje similar a los mensajes de móvil (SMS) o los emoticones (combinación de letras o dibujos que tratan de mostrar un estado de ánimo), y ahora sí lo está, incluso en mensajes profesionales o de empresa.

La adaptación es constante.

Es imprescindible.

Las reglas producen urticaria en Internet. ¿Es compatible esta reacción alérgica con las buenas maneras?

Sí. Se trata de aplicar el sentido común y la tolerancia. Internet no es un mundo aparte. Es tan real como lo que más. Vivimos en digital.

Pero ni la tolerancia ni el sentido común son valores caracterizados por su abundancia.

Eso es verdad. Ni en Internet ni fuera de la Red.

Esa carencia, ¿qué consecuencias tiene en Internet?

La comunicación se resiente y la imagen que se crea no es buena y no corresponde con la realidad. De todas formas, creo que la mayoría de las personas que son descorteses en Internet lo son por desconocimiento y no de forma consciente. Se debe a la precipitación, a la urgencia, a la informalidad...

Hay que quitar hierro.

Sí. De ahí la tolerancia. Vamos a pensar que en ocasiones la comunicación no funciona como uno desearía.

Ante la anarquía, ¿empatía?

Exacto.

¿Internet fomenta también esos valores: tolerancia, empatía, sentido común...?

No creo que Internet en sí fomente esos valores, sino que esos valores los lleva uno consigo mismo. Esto no deja de ser un conjunto de teclas donde uno mete cosas.

Muchos padres tienen miedo porque dejan a sus hijos vagar por Internet libremente. Usted, como madre y experta, ¿qué les recomendaría?

Puede que yo en este aspecto no sea un buen ejemplo porque he dejado libertad total. Yo conozco a mi hija y sé cómo es y lo que va a hacer dentro de Internet a partir de unas pautas básicas que yo le he dado: "no te comuniques con gente bajo esta dirección", "no envíes datos a desconocidos", o "no te hagas amiga de personas que no conoces de nada". Tampoco hay que criminalizar Internet en sí, sino pensar que Internet amplifica cosas que pasan fuera. No hay que ser excesivamente desconfiado ni pensar que en Internet está lo peor. Hay de todo, como fuera, pero sí que Internet amplifica y concentra. Para usar Internet hay que decirle a tu hijo lo mismo que cuando sale de casa.

La urbanidad brilla por su ausencia en Internet

Sí, porque la gente ya de por sí no suele ser muy educada fuera de Internet y si a eso se le añade algo rápido e informal y precipitado... Al final ni uno proyecta una imagen adecuada de él, o positiva hacia los demás, ni uno se está comunicando de la forma adecuada para los objetivos tanto desde el punto de vista de empresa como personal.

¿Y la urbanidad debería tener una mayor presencia?

Creo que tampoco debemos pretender eso, sino que la gente piense determinadas cosas, que empatice con los demás, que sea más tolerante, que sea más flexible y a partir de ahí todo fluirá como una conversación normal.

¿La proporción de maleducados en Internet es superior a la que hay fuera?

No. La proporción es la misma, lo que pasa es que en Internet queda por escrito. Algo que puede resultar una mera anécdota y se la lleva el viento, allí queda por escrito y se ve. Además, como hoy en día cualquiera puede ser protagonista hay gente que aprovecha estos mecanismos para desinhibirse, pero el que es así en Internet también lo es fuera.

¿Qué formación o conocimiento debería tener una persona para fluir por la Red?

Formación es merodear un tiempo por la Red y aprender de lo que hacen los demás, de la forma en la que interactúan y lanzarse y aplicar esos dos principios que comentábamos antes. La mayoría hemos aprendido sobre la marcha.

Usted aboga por el respeto a la privacidad de los demás. ¿En qué consiste?

Es habitual que se aireen comentarios de terceros o el reenvío de correos electrónicos de una persona, yo te lo reenvío a ti y tú a tu lista, a tus amigos.... Deberíamos reflexionar sobre esto: todo lo que sea reproducir mensajes de terceros o de personas que no están en ese momento en la comunicación hay que evitarlo.

Defiende el uso de emoticones en las comunicaciones virtuales. Déjeme que piense (:-m), me sorprende (:-o), aunque quizá tenga un punto gracioso (;-)). En serio, ¿no le parece demasiado superficial o frívolo?

No, no, es muy útil. Yo lo uso bastante y se usa mucho en los entornos profesionales como twitter. Como no tenemos claro cómo decodificará el mensaje la otra persona, es bueno añadir determinados emoticones. Ojo, una cosa es añadir algunos y otro es plagarlo de ellos.

¿Incluso en un entorno profesional?

Sí. Hay muchas empresas que confunden la comunicación escrita de toda la vida con la comunicación escrita por Internet. Y esta última es informal, no tiene que regirse por los mismos patrones de lo que nos han enseñado que es la comunicación corporativa escrita de toda la vida. A falta de ese entorno, los emoticones nos ayudan a humanizar el mensaje.

Aviso para navegantes: más de la mitad de las empresas estadounidenses han despedido a algunos de sus empleados por abusar de Internet o del correo electrónico. Aparece en su libro.

No concibo una empresa que prohíba el acceso a determinados servicios de Internet, como Facebook, Messenger.... Lo que hay que hacer es definir unas pautas sobre lo que dentro de la empresa será aceptado o no, pensando que cuando uno trabaja para una empresa refleja su propia marca y la de la organización para la que trabaja. Pero las empresas están por la labor del bloqueo, y esto debería cambiar porque también son herramientas de trabajo, de comunicación con proveedores. Basta con regular su uso dentro del contexto laboral.

En Internet sobran reglas pero la memoria no falla, ¿navegantes somos y en la Red nos encontraremos?

Sí, esto está a la orden del día. Por ejemplo, yo antes de reunirme con una persona la busco en Internet y me hago una idea a través de esa identidad digital o de los buscadores, no siempre perfecta ni muy ajustada a la realidad, de lo que Google es capaz de darme a partir de esa búsqueda. Es tremendo e inquietante. La visión del otro pasa por lo que Google sea capaz de ofrecerme, de los resultados sobre esa persona.

¿Y eso no debería promover una mayor prudencia en lo que se escribe?

Sí, habría que tener en cuenta que lo que uno hace persiste y renacerá en algún momento cuando alguien haga determinadas búsquedas.

Google se convierte o bien en el Gran Hermano o bien en una espada de Damocles que tienen sobre la cabeza los usuarios de la Red.

Sí, creo que en poco tiempo vamos a experimentar un cambio provocado por el auge de las redes sociales, por la preocupación de la información que los buscadores reflejan sobre una persona. ¿Es lo que me gustaría que apareciese si alguien buscara algo sobre mí? Me refiero a este ejercicio de egonarcisismo que hacemos todos de vez en cuando.

¿No da un poco de miedo?

Sí, pero esa es la realidad en la que vivimos ahora, y eso es imparable. Yo prefiero verlo desde el lado positivo, uno si quiere puede tener una identidad digital, su propio perfil digital.. lo puede controlar bastante y tenemos algo que antes no teníamos: podemos saber lo que opinan de nosotros los demás. Prefiero no verlo con ese terror que siente mucha gente cuando teclea su nombre en Google por el resultado que vaya a salir.

Se democratiza el protagonismo de la información.

A algunos les da miedo y otros ven una oportunidad. Se crean nuevos líderes de opinión capaces de influir en muchos otros y que no tiene nada que ver con los líderes de opinión fuera de Internet.

¿Pero es justo que la imagen de una persona quede marcada por lo que aparece en Google?

Es inquietante, pero la fórmula que sigue Google sigue un orden objetivo, que se basa en el propio mecanismo de enlaces en la red. Ahora bien, sí que es verdad que pueden mostrarse cosas que no nos gusten, pero eso se debe a que alguien algún día las puso y las dejó en un sitio.

Google controla la información pero, ¿quién controla a Google?

Google no tiene información, él sólo la ordena. La información es de otros. Cuando uno quiere gestionar esa información debe acudir a quien originalmente creó esa información. Hay mecanismos legales para que eso se quite.

¿Cuántas veces ha metido la pata en Internet?

Bastantes, yo he aprendido también sobre la marcha. He observado mucho y he cometido errores, pero para acertar hay que equivocarse antes.

¿Algún caso digno de recordar?

Yo reaccionaba de forma airada cuando alguien me decía que no había recibido mi correo, hasta que uno se da cuenta que también ha perdido correos. También he contestado rápidamente cuando la ocasión merecía una reflexión y tomarse unos minutos para pensar la respuesta. Incluso he leído un correo de otra persona y le he catalogado de "cretino", luego me he dado cuenta de que sus palabras no reflejaban bien el sentido de lo que quería decir y simplemente eso había quedado ahí escrito. Mi interpretación era errónea.

COSTOSA CATÁSTROFE:


Investigación de escuela de negocios. Dos economistas analizan cuánto tendría que pagar la gente para minimizar la probabilidad de un desastre.

¿Cuánto acabará costándole al mundo el cambio climático? No es de sorprenderse que los estimados varíen grandemente. El Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) estima que costará entre US$49 mil millones y US$171 mil millones cada año. Un equipo de investigadores del Instituto Grantham para el Cambio Climático del Imperial College London publicó un informe que dice que el UNFCCC lo ha subestimado por un factor de 2 ó 3. Señalan que entre 1996 y 2005, los daños anuales ocasionados por huracanes, fuegos y otras condiciones extremas del clima ya promedian más de US$50 mil millones por año. Sin embargo muy pocos gobiernos están deseosos de gastar siquiera una fracción de ese monto en mantenimiento preventivo. Observe la frivolidad con que se trata el tema del cambio climático; o la negligencia en el mantenimiento de los diques de Nueva Orleans en los años previos a que el Huracán Katrina devastara la ciudad.

De manera que, ¿estaría la gente dispuesta a pagar para evitar desastres futuros? Y de ser así, ¿cuánto? Esta es la interrogante abordada por Robert Pindyck, de la Sloan School of Management de MIT y Neng Wang, de la Universidad de Columbia, en su reciente ponencia, "The Economic and Policy Consequences of Catastrophes" (Las consecuencias políticas y económicas de las catástrofes). No es fácil calcular correctamente las probabilidades de un desastre. Algunos, tales como el aumento del nivel del mar o armamentos nucleares que se han trastornado, tienen pocos precedentes históricos sobre los que basar un estimado. De manera que Pindyck y Wang decidieron crear un modelo sobre lo que la gente piensa acerca de las probabilidades de que ocurra un desastre y qué tanto dinero estarían dispuestos a gastar para prevenirlo. En su modelo, el hipotético hogar tenía que decidir tanto la probabilidad de un potencial desastre como su magnitud, ya que un desastre con altas probabilidades y con consecuencias limitadas afectaría el comportamiento del gasto de manera diferente que si fuese un poco probable pero devastador suceso.

El modelo tiene la desventaja de ser, al igual que muchos modelos económicos, teórico. Pero tiene la ventaja de que no requiere que la gente tenga información completa sobre el futuro, y que se puede aplicar a cualquier tipo de desastre - no sólo al cambio climático, sino también a las epidemias de influenza o a la guerra generalizada. (El mismo Robert Pindyck está especialmente preocupado por la posibilidad de terrorismo nuclear.)

El modelo económico de "el cielo se está cayendo" no es realmente nuevo. Hace dos décadas un escrito de Thomas Reitz, en ese entonces en la Universidad de Iowa, señalaba que los propietarios de capitales, aun cuando actúan remisos ante el riesgo, exigen altas tasas de retorno en anticipación de una poco probable, pero severa, quiebra. Recientemente, Richard Posner, de la Universidad de Chicago, ha discutido ampliamente que los gobiernos debían gastar más en prevenir desastres que probablemente no ocurrirán, pero que serían devastadores si ocurriesen. El socio de blog (bitácora) de Posner, Gary Becker, un economista, en mayo estimó que el mundo estaba dispuesto a gastar cerca de US$200 mil millones, para evitar otra pandemia de influenza aun asumiendo que la probabilidad de que tal pandemia ocurriera era de sólo un 1% en los próximos 20 años.

El estudio de Pindyck y Wang aporta credibilidad a trabajos previos que plantean no sólo la probabilidad de que ocurra un riesgo, sino los daños que ocasionaría. En su modelo, aun cuando un consumidor hipotético estima que el riesgo de que ocurra un desastre es cercano a cero, sin embargo estima que la escala de una devastación potencial sería entre 26% y 32% del capital nacional, mucho más impactante que los efectos del Huracán Katrina e incluso que el tsunami del 2004. Para evitar tal desastre en su totalidad, o disminuir su impacto, los hogares del modelo estarían dispuestos a pagar un impuesto permanente al consumo de hasta 15%, dependiendo del tamaño de la disminución y la probabilidad de la catástrofe.

En teoría, entonces, los gobiernos podrían gastar mucho menos del 15% para minimizar el daño de las catástrofes sin sufrir riesgos (políticos). A pesar de que no se podría prevenir cada desastre potencial, los estudios ofrecen fundamentos lógicos para invertir el dinero en los asuntos más prioritarios: acumulación de vacunas contra la influenza, apuntalamiento en las riveras de infraestructura podrida, y, sí, prepararse también para niveles marinos más altos. Desafortunadamente, el cambio climático es sólo un área más donde la gente deja de actuar racionalmente al igual que lo hacen con los modelos económicos.

Entre 1996 y 2005, los daños anuales ocasionados por huracanes, fuegos y otras condiciones extremas del clima ya promedian más de US$50 mil millones. Sin embargo muy pocos gobiernos están deseosos de gastar siquiera una fracción de ese monto en mantenimiento preventivo

© 2009 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved.

De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com


Tuesday, January 12, 2010

LA UTOPíA DE LA PAZ SOCIAL:

De César Espinosa Martínez

A veces me pregunto: ¿qué es la libertad? ¿Acaso nazco predeterminado, tutelado, ligado a un esquema preimpuesto por las fuerzas invisibles de un sistema no escogido por mí pero que se me impone? ¿Es la libertad la propensión natural del homo sapiens a hacer lo que le plazca? ¿O existe, al menos, alguna especie de "compromiso social" que me obligue a negociar con el conglomerado el espacio que me corresponde en el tránsito fugaz de esto que llamamos "vida"? Juárez, el padre de la patria mexicana afirmaba que "el respeto al derecho ajeno es la paz". Y es precisamente esta paz el más importante fruto de esta singular relación social y contractual.

Soy un defensor a ultranza de la libertad individual ligada, por compromiso social, a la comunidad en que la que vivimos. J. J. Rousseau decía que el hombre nace esencialmente libre y que para sobrevivir hace un pacto con la sociedad cediendo su natural libertad de "hacer lo que le venga en ganas". Por esto este gran pensador francés esbozó la tesis del "Contrato Social".

Los sistemas políticos están en el deber (aspecto moral de la política) de proteger, mantener y desarrollar este convenio para la felicidad del hombre, en tanto que ente social. De rendir cuentas. De comportarse como "bonus pater familias". En ese tenor creo que los individuos que dirijan la "cosa pública" (la "res pública" de Platón) deben ser los más idóneos. Los más decentes. Los más respetuosos. Los más justos y los más equilibrados. El "tigueraje" politiquero, a mi entender, no cabe en estos esquemas morales y sociales. Pero lamentablemente esta no es la realidad. Por vía de consecuencia no creo en tiranías de ningún color político en donde un "predestinado" o un grupo se crean por encima del bien y del mal.

Creo, más bien, en el compromiso social. En la decencia política. En el "laissez faire" organizado. En el derecho a vivir nuestras vidas sin el tutelaje ideológico de personas como nosotros, con los mismos derechos y deberes que nosotros, que nacieron como nosotros y que... morirán como nosotros. Por esto el derecho de elegir y de ser elegido no puede ser, en modo alguno, conculcado. Por supuesto, no podemos sentarnos en la acera del frente a esperar que se le ocurra a alguien proteger lo que nos pertenece.

Nace ahí el concepto de sacrificarse para proteger lo nuestro. El derecho a la paz que como el aire es necesaria para respirar espiritualmente. Sólo en este esquema parecería ser "justa" cualquier guerra tendiente a conseguir la paz social (no la antigua "pax romana" ni la moderna "pax americana). Decía Cicerón: "Prefiero la paz más injusta a la más justa de las guerras." Se trata de garantizar el "contrato social" por el cual hemos cedido los derechos que nos corresponden de "hacer lo que nos venga en ganas", para reclamarle al que tiene el deber de protegernos contraído en el "pacto social". Ghandi, con el arma poderosa de la "desobediencia civil", derrotó al imperio inglés sin disparar un solo tiro. ¿Sigue siendo posible la utopía?

Monday, January 11, 2010

2009 sin Agosto:

Narciso Isa Conde

Figueroa Agosto, mejor conocido como Agosto, es un capo puertorriqueño, prófugo de la justicia por la gracia y la protección de importantes estamentos de poder político y militar de la República Dominicana.

En un allanamiento practicado en una de sus lujosas residencias incautaron en unos de sus vehículos blindados la suma de cuatro millones y medio de dólares correspondientes a una parte de sus ingresos semanales. La otra parte quedó en manos de los jefes de ese operativo en el que también apresaron a su amante Sobeida Félix, que tratada en forma benevolente por las autoridades judiciales, días después emprendió la “fuga” hasta la fecha.

En tiempo de Navidad fue asesinado el coronel policial González y González, lugarteniente del capo boricua. Y frente al intento de las autoridades policiales de atribuirle al referido jefe mafioso ese otro crimen, desde la clandestinidad, en llamada telefónica ofrecida al escuchado programa radial “El Gobierno de la Mañana" de la Z-101, éste acusó a altos oficiales de la D NCD de ese hecho, luego de explicar que el fenecido coronel había sido el intermediario del soborno millonario que posibilitó su fuga y posiblemente la de Sobeida.

Dice el ingenio popular que 2009 fue un año de once meses: “que se quedó sin agosto”. Se quedó sin agosto y terminó sin González, quien, al decir de Agosto, era su compadre, su enllave, su alicate… y no precisamente para jugar “bellugas”.

Así las cosas, es difícil de creer la versión oficial que tiende a atribuirle el asesinato del coronel González y González al litoral de Agosto y aceptar que fueran tan tontos como para usar en ese operativo una de las yipetas propiedad del “fugitivo”.

Más próxima a la verdad parece la explicación del capo fugitivo de que los beneficiarios del soborno millonario que posibilitó su “escape” y el de Sobeida se decidieron por “borrar del mapa” el eslabón que hizo de “puente” entre mafias civiles y militares para ese contubernio y posiblemente para muchas otras fechorías.

Eso no es de extrañar en los predios de la Dirección Nacional Antidroga (DNCD) y de su departamento de “operaciones”, puesto que históricamente, desde los tiempos de los generales Guerrero Peralta y Ventura Bayonet (uno con Miguel Vargas-PRD y otro con Leonel Fernández-PLD) en sus estructuras de mando han existido –y existen- piezas claves del narco-estado dominicano que se ha venido conformando en estrecha relación con el régimen narco-paramilitar-terrorista de Colombia. No olvidemos que Ventura Bayonet es vice-ministro de las Fuerzas Armadas después de esos hechos y después de encabezar como jefe de estado mayor el sicariato (ojo a la matanza de Paya y a otras fechorías parecidas) formado recientemente en la Marina de Guerra y de enriquecerse cobrando peaje, escoltando cargamento y dando “tumbes” en el bajo mundo de las drogas.

Pero lo más grave es que los funcionarios civiles y militares asociados a los narco-delitos y a otras formas de corrupción, controlan a su vez las “investigaciones” de esos hechos y cuentan con los medios para enrarecerlas y desviarlas hacia responsabilidades menores o falsas.

Ahora las autoridades policiales y judiciales exhiben un activismo febril contra ciertos jovenzuelos responsables en el segundo y tercer nivel del “lavado” de la fortuna de Agosto a través de las colecciones de costosos vehículos deportivos; todo esto para aparentar eficiencia y disposición a sancionar, ocultando y protegiendo las complicidades mayores, incluidas las propias.

Sin embargo, hay que preguntar: ¿Por qué no dar a conocer los vídeos incautados que dan cuenta de la complicidad de altos funcionarios gubernamentales, incluidos ministros y generales del círculo íntimo de Leonel Fernández?

¿Por qué no indagar los vínculos que motivaron los contratos concedidos a las hermanas Peláez (asociadas a Agosto) por una poderosa oficina de obras del Estado y la vecindad y amistad de su ministro-gerente, actual secretario de organización del partido de gobierno, ingeniero Félix Bautista, con el fenecido coronel González?

¿Por qué no investigar los vericuetos que condujeron a que la yipeta Mercedes Benz blanca, blindada, capturada en la casa de Sobeida, fuera previamente usada por el presidente colombiano Álvaro Uribe en una de sus visitas país? ¿Qué relación entre el personal de inteligencia de su embajada y el cartel colombiano que apadrina al capo Figueroa Agosto puede implicar ese hecho? ¿Qué papel están jugando en la actualidad el general Montoya y asociados en esos entramados mafiosos que se extienden hasta Haití?

¿Cuáles son en este caso los vínculos de poder corrompido colombiano a poder corrompido dominicano? ¿Por qué no darle seguimiento a los indicios que posibilitan determinar a qué cartel colombiano responde Figueroa Agosto y cuáles generales y políticos dominicanos están asociados a él como mayoristas del negocio de la droga?

Bien se sabe por qué los “investigadores” descartan esas pistas: las mafias civiles y militares no se suicidan, usan a fondo su poder para generar impunidad. ¡Hasta que llegue la hora de los hornos!

Porqué la mentira impresa:

No hay perdón ni disculpa que justifique el yerro porque no se trata de un problema moral o ético

Koldo Campos S.

Me refiero a esos grandes medios de comunicación que se dicen informativos, que presumen de veraces y honestos, que se jactan de manejarse con pulcra objetividad e independencia, y que no creen, porque no las practican, esas virtudes que aseguran propias.

Por ello es que no yerran cuando mienten. Simplemente, cumplen con su papel.

Cada vez que dan por buena y reproducen cualquier burda patraña, así sea la carta de un preso, como Otegi, servida por el correspondiente ministerio de fabulación, están cumpliendo con su papel de engañar a la opinión pública.

Cada vez que un helicóptero estadounidense es derribado en cualquiera de sus guerras y los medios avalan la versión del “accidente”, están cumpliendo con su papel de minimizar la beligerancia de la resistencia.

Cada vez que una familia en Faluya o Kabul es masacrada por las tropas de ocupación y los medios respaldan la versión del “enfrentamiento”, están cumpliendo con su papel de hacer comprensibles los desmanes.

Cada vez que cae un misil sobre una boda afgana o sobre una aldea iraquí y los medios resaltan la versión del “popular tumulto”, del “lamentable error”, están cumpliendo con su papel de exonerar culpas y culpables,

Cada vez que publican épicas crónicas de soldados por la causa de la libertad y la democracia, cumplen con su papel de transferir su pinta de ramplona patriotería a las venas de la ignorancia general.

Cada vez que reiteran los conceptos puestos a su servicio, como daños colaterales o guerras preventivas, están cumpliendo con su papel de sosegar conciencias y esconder el crimen con nuevos eufemismos.

Cada vez que juegan a la prestidigitación con la crónica del día y sacan de su chistera famosas agonías mientras desaparecen cementerios; y descubren los ecos y silencian las voces, cumplen con su papel de restaurar orden y pensamiento.

Cada vez que distinguen, según sean propios o ajenos, entre disidentes o terroristas, entre artefactos o bombas, entre acciones o atentados, entre golpes de estado o destituciones inevitables, entre mandatos que se cumplen o resoluciones que se ignoran, entre elecciones democráticas o votaciones palestinas, entre el entorno de unos y el congreso de otros, entre el comercio de los míos y el tráfico de los suyos, entre mis víctimas y sus bajas, o confunden niños con insurgentes, piedras con fusiles, luchas con matanzas, también entonces los medios cumplen con su papel de tergiversar la realidad para hacer creíble la mentira y confinar al olvido la verdad.

Cuando llaman al expolio, operación; retención al secuestro, maltrato a la tortura; pandemia al negocio; cuando en lugar de crimen ecológico hablan de desarrollo sostenido y sustentable; cuando la destrucción del planeta la definen como progreso, también cumplen con su papel de desinformar.

Y no hay perdón ni disculpa que justifique el yerro porque no se trata de un problema moral o ético, de la corrección de un criterio errado, de una línea de trabajo inexacta… Los grandes medios de comunicación son parte del negocio y, como accionistas, también van a la guerra.


De Kyoto a Copenhague:


Discuten el futuro ambiental del planeta. El clima ha variado de forma alarmante, cualquiera de más de 30 años puede confirmarlo.

Escrito por: Demetrio Miguel Castillo

Desde la caída de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y su influencia en la política internacional, se han creado nuevos espacios de protesta que si bien no cumplen el rol de incidencia internacional que representó el comunismo se ha intentado por todo medio ocupar ese espacio.

Ambientalistas, ecologistas, y todo tipo de protagonistas antagónicos se han disputado la plaza del medio ambiente a todo nivel. Algunos con conocimientos de causa y otros simplemente por convertirse en “escribidores” de la temática ambiental. Sin importar una realidad que los que sí han estudiado el asunto saben la gravedad a fondo.

Con el denominado Protocolo de Kyoto, en Japón, se inicia una nueva etapa de lucha entre diferentes grupos políticos que desean mantener posiciones acorde con sus intereses económicos, en algunos casos y en otros sostener un espacio de crítica a los emergentes sistemas económicos calificados como populistas por otros sectores de la vida internacional. No hay lugar para sostener una posición científica en estos espacios que arropan la opinión pública internacional. Los que han estudiado el asunto climático y demostrado con sus estudios, que dicho sea de paso llevan más de 50 años haciéndolo no tienen posición virtual en esta lucha ya que con simplemente pagar a apuntadores de teatro las posiciones científicas caen en un vacío inmenso en la contradicción internacional que sobre el cambio climático se coloca sobre la mesa del debate a conveniencia de actores.

Las posiciones expresadas en Kyoto fueron determinantes para la reducción de emisiones de os GEI (gases de Efectos de Invernaderos), que países altamente desarrollados usan para sostener sus sistemas económicos y su influencias internacionales en asuntos de políticas y de guerras. Esos países que en Japón trataron de imponer sus posiciones no lo lograron y se postergó para otro momento algún de tipo de decisión a cambio de los denominados grupo de los 7 o G7 se pusieran de acuerdo con otros países dependientes de su influencia económica para lograr sus estrategias políticas se impusieran en otros escenarios como ahora en Dinamarca.

La realidad se tornó inmanejable, pues la realidad internacional y sus cambios no fueron previstos como en otras ocasiones y no se pudo en Dinamarca imponer posiciones sobre el manejo y reducción de los gases de efectos de invernaderos y sobre todo el mercado de carbono, tan mencionado en nuestro medio como la gran panacea de nuestro futuro, cosa inviable en una isla de tan solo 48,000 kilómetros cuadrados y un espacio compartido con un promedio de capa vegetal de tan solo un 3%, amen de otras calamidades que todos conocemos.

Cuando se menciona que solo un ciudadano de cualquier país “desarrollado” es capaz de consumir un promedio superior al 95% de consumo de otro ciudadano ubicado en el mal llamado tercer mundo, la todos sabemos lo que significa para el establecimiento político el consumo de ese ciudadano “desarrollado” en cuanto a la economía de esos países en relación con otros emergentes y en vías de “industrialización”, cuando la realidad de dicha industrialización se basa en el papel denominado propiedad intelectual que desde hace años nos aplasta a todos por igual, incluso con productos clonados sacados con anuencias de países como el nuestro para la industria farmacéutica y otros tipos de industrias para ser vendido como denominación de orinen de ellos aun siendo la materia prima usada de origen diferente genéticamente.

Conocemos de muchos casos que esas patentes y esas denominaciones de origen no parten del solicitante de esa propiedad intelectual ya que fue robada a otra nación emergente y catalogada, después de clonarla, como de otra nación. En muchos casos robadas por los grupos llamados de ayuda al desarrollo de esos países llamados del tercer mundo.

Cuando en su escrito el ex primer ministro cubano calificó el dato de que “solamente 30 países de la Unión Europea consumen el 80% del combustible que se produce” nos vamos dando cuenta el porqué tantos ciudadanos emigran dejando sus tierras a esos países. Pero por demás debemos volver a citar al antiguo ministro cuando cita algo conocido por todo estudioso de las ciencias ambientales que “estados unidos con menos del 5% de la población mundial emite el 25% del dióxido de carbono mundial.” Para dejarnos clara una idea de la lucha que se sostiene por debajo de la mesa de Dinamarca los datos aunque peligrosos son también dignos de mención pues la lucha sobre ecologismo, ambientalismo y capitalismo cae de por sí en una lucha que debemos plantear por su nombre y es “sobrevivencia humana”.

Cuando se habla del fracaso inducido de la reunión de Dinamarca, en la cual nuestro país estuvo representado, se debe mencionar que la forma en que aplastaron los movimientos de protesta en contra de la situación sostenida por debajo de la mesa y con desconocimientos de los participantes en la misma, entre ellos nosotros como nación, deja mucho que desear sobre el futuro ambiental de la humanidad y del planeta en momentos en los cuales nuestro clima ha variado de forma alarmante y demostrable fácilmente por quienes durante más de 30 años hemos visitado las llamadas zonas húmedas de la isla y observado, previas mediciones durante ese lapsus de tiempo, como el clima especialmente temperaturas y desertificación se ha hecho cargo de miles de tareas de tierra ante la vista de todos los que hacen visita de turismo de aventura a esos lugares. Oportunamente se publicarán esos datos que están siendo ratificados por organismos internacionales desde hace más de cinco años.

Si bien el fracaso de Dinamarca no sorprende a nadie, de la misma forma los países firmantes del protocolo de Kyoto deben reclamar el cumplimiento de ese acuerdo como base para una futura reacción mundial claramente visible en los escenarios de incidencia internacional. La ONU por ejemplo debe jugar su papel o retirar desde ahora de este escenario manejado de forma burda y soez.

*El Autor es PHD en Análisis y Gestión de Ecosistemas y Estudios Ambientales.


Analfabetos funcionales:

Nos han craqueado el área del hipocampo cerebral

Escrito por: LEO BEATO

De acuerdo con Chris Hedges en su libro, “El Imperio de la Ilusión”, las nuevas generaciones han sido programadas a prescindir de la realidad objetiva y a responder moviéndose de mega noticia a mega noticia como si el resto del mundo no existiera: de Michael Jackson a Tiger Woods, del 11 de septiembre en Manhattan al 11 de marzo en Madrid o al 7/7 en Londres. En medio están las fiebres porcinas, los atentados terroristas (Farouk Mutalab) y los escándalos sexuales por parte de figuras emblemáticas.

Nos han craqueado el área del hipocampo cerebral colectivo creando un estado permanente de sonambulismo masivo en la población.

Hemos perdido la capacidad de la memoria inmediata como si estuviéramos en la etapa preliminar de un Alzheimer o en una psicosis de Korsakoff irremediable. El solo pensar nos produce dolor de cabeza.

Somos los conejillos de indias de los que manipulan al mundo como prestidigitadores cósmicos. Una especie de analfabetos funcionales con respecto a la realidad objetiva que nos rodea. Nos manipulan de crisis en crisis, de mega suceso a mega suceso aunque estos no tengan en realidad ninguna importancia. De ahí que hayamos perdido la habilidad de autocriticarnos llegando al colmo de la ingenuidad de aceptar sucesos improbables como parte de nuestro entorno vivencial.

Como los perros de Iván Pavlov somos víctimas de reflejos condicionados que no nos permiten leer entre líneas lo que está sucediendo a nuestro derredor. Si a esto añadimos los patrones nutritivos, casi el 95% depende de una obesidad rampante con la que han condicionado el subconsciente colectivo de nuestros niños, la situación es desesperante. ¿Habrá luz al final de este túnel?

Sunday, January 10, 2010

Así nace el Movimiento 14 de Junio:


Escrito por: ÁNGELA PEÑA

Decálogo. Será instaurado en la República Dominicana un gobierno Revolucionario que establezca una sociedad equitativa, igualitaria, libre, instituya una socialización en democracia y constituya un verdadero Estado de Derecho

Son sobrevivientes del grupo de aguerridos luchadores antitrujillistas que hace medio siglo celebraron en Laguna Salada el histórico encuentro en el que, entre otras decisiones, se adoptó el nombre de “Movimiento Revolucionario 14 de Junio” para aunar las organizaciones clandestinas de la resistencia contra el régimen.

Antes de ese memorable 10 de enero de 1960, Luis Rafael Gómez Pérez, Julio Miguel Escoto Santana y José Ramón Leandro Guzmán se movilizaban en células que tenían el objetivo común de conspirar para acabar con la tiranía de Rafael Trujillo.

Luis pertenecía al Frente Cívico Revolucionario, activo desde los años 50, del que eran miembros, además, Federico Henríquez Gratereaux, Luis Escobar, Antonio Avelino, Octavio Amiama Castro, Abel Rodríguez del Orbe, Darío Solano y Tirso Mejía Ricart.

“En 1959 se produjo el intercambio con Manolo, una suerte de coordinación de los del Cibao con los de la Capital. Luego se desarrollaron trabajos en el Este y el Sur”, cuenta Gómez.

Julio, que desde la Universidad actuaba conjuntamente con José Escuder Ramírez, “Pimpín” Marte Marión y Felo Flores, habló con Manolo en 1959, en Santiago, anunciándole éste que le visitarían de parte de “Mario (su seudónimo) y le pidió que escogiera el sobrenombre que sería su contraseña. “Eliardo, serie 23”, respondió. Por eso, el entonces joven abogado guardó silencio cuando le visitó Frixo Messina, que aunque perseguía sus mismos objetivos oposicionistas, no pronunció la consigna acordada. Fue Rafael Faxas Canto (Pipe) quien posteriormente le llevó el encargo. Ya Escoto había logrado para su causa la incorporación de René del Risco Bermúdez, Radhamés Rodríguez Gómez, José Manuel Jiménez, Fello Santini y otros.

Leandro provenía de familias que le inculcaron repudio a la satrapía, sentimiento que se acrecentó al unirse con la familia Mirabal Reyes. Casado con María Teresa Mirabal, a los seis días del triunfo de la revolución cubana asumió junto a su compañera y a los esposos Manolo Tavárez y Minerva Mirabal, “el compromiso de organizar la resistencia interna para enfrentar a Trujillo y tumbar su gobierno”. El ingeniero se hizo cargo de los desafectos de San Francisco de Macorís, entre los que estaban Abel Fernández, Luis Antonio Álvarez Pereyra y de Santiago Carlos Aurelio Grisanty. Después se trasladaría a la Capital, donde incorporaría a Freddy y Carlos Sully Bonnelly y Juanchy Moliné.

Recuerdan también a Francisco Aníbal González, que se manifestaba dentro de un grupo en el que estaban los seminaristas “De la Guardia”, “Monchín” y “Papilín” y los sacerdotes Daniel Cruz y Nicolás de Jesús López Rodríguez, de la Acción Clérico Cultural. “Antes del 10 de enero, ya el 14 de Junio tenía una estructura”, expresan.

“Ahí es cuando el movimiento comienza a crecer, muchos eran de Juventud Democrática. Después del genocidio contra los expedicionarios de 1959, la juventud se enerva, se hace más rebelde, alcanzamos toda la geografía nacional”. Entonces programan una Asamblea para constituir el Comité Ejecutivo.

El nueve de enero, delegados de diferentes provincias viajaron a Conuco para una reunión secreta disfrazada de sancocho social en la residencia de Pedro González y Patria Mirabal. Para disimular, Abel Fernández puso música y voz con su guitarra y este trío de resolutos sobrevivientes de la persecución y las torturas rememoran que los presentes hicieron coro a la canción “Preciosa”, de Salvador Sturla. Lejos estaban de suponer que la euforia culminaría en aflicción y tormento por la delación de un infiltrado.

14 de Junio

Luis nació en Guayacanes el 21 de junio de 1933. Julio procede del ingenio Angelina, de San Pedro de Macorís, donde vio la luz por primera vez el uno de junio de 1930, y Leandro vino al mundo en San Francisco de Macorís, el 13 de marzo de 1932. Sobrepasan los 70 años y, sin embargo, recuerdan con precisión pormenores de aquella reunión histórica “en una caseta de madera techada de zinc”, en la finca arrocera de Carlos Bogaert, en el municipio Laguna Salada, a la que asistieron, además, Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo), Rafael Miguel Enrique Antonio Faxas Canto (Pipe), Carlos Aurelio Grisanty García (Cayeyo), Abel Enrique Fernández Simó, Minerva Mirabal de Tavárez, Carlos Conrado Bogaert Domínguez (Charles), Ramón Antonio Rodríguez Cruz (Rodrigote), Germán Antonio Silverio (El guardia) y los otros que aún viven: Efraim Dotel Recio (Gurún), hoy domiciliado en Barahona, y los esposos Luis Antonio Álvarez Pereyra y Dulce María Tejeda de Álvarez, residentes en Estados Unidos.

Manolo dispuso que Julio Escoto y Luis Gómez, abogados, tomaran nota de lo tratado. Se acordó que pusieran a buen resguardo sus apuntes para que en momento oportuno los transcribiera un notario público, y cuando existieran las condiciones se depositaran copias certificadas en el Archivo General de la Nación y la Academia Dominicana de la Historia. Fue el año pasado cuando se entregó a esas instituciones la versión final tras casi diez lustros de revisiones.

Recitan de memoria el decálogo de esa histórica junta, la asignación del nombre propuesto por Minerva y secundada por Dulce: “A partir de hoy, 10 de enero de 1960, el movimiento celular que de manera clandestina se ha estado organizando a nivel nacional, adoptará el nombre de Movimiento Revolucionario 14 de Junio, en merecida recordación al día y mes de 1959 en que se produjo por Constanza el desembarco aéreo de la expedición armada procedente de Cuba...”

Relatan la composición de la agrupación que quedó presidida por Tavárez Justo y la juramentación. Aclaran que esa reunión fundacional no se celebró en Mao, como se repite. “Mao queda del otro lado del río Yaque y Laguna Salada del lado norte. Ahora, tanto Mao como Laguna Salada son parte de Valverde”. Se guardó un minuto de silencio por los caídos, regresaron a sus localidades “con refulgente entusiasmo, esperanzados en la victoria, sin sospechar que al día siguiente detendrían en Dajabón al compañero Marcos Pérez Collado y que el Movimiento Revolucionario 14 de Junio había sido develado”.

A 50 años del nacimiento de ese Comité Central, los tres destacan la unidad a pesar de la diversidad ideológica. “El punto 2 del Decálogo resume el horizonte ideológico del 14 de Junio. Es una clarinada enorme para el instante que vive hoy la República”.

Planteaba “asumir el compromiso de que, una vez liquidado el despotismo, será instaurado en la República Dominicana un gobierno Revolucionario que establezca una sociedad equitativa, igualitaria y libre, instituya una socialización en democracia y constituya un verdadero Estado de Derecho, estable, eficiente y eficaz, que arranque de raíz las retardatarias e injustas estructuras que han servido de base a la tiranía de Trujillo y devuelva al poder civil todas sus prerrogativas para que cada dominicano reivindique como legítimos y alcanzables los principios establecidos en su ideario por el Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte”.

Estos tres revolucionarios, reconocidos como reservas de dignidad, aún se mantienen activos en el trabajo. Escoto y Leandro han recogido sus memorias, Gómez es autor de cinco libros, pero de otras materias. Confiesan: “De cada punto del Decálogo del 14 de Junio, hemos hecho lo que la vida nos ha permitido”.


Saturday, January 9, 2010

Colaboración de clases:


FEDERICO HENRÍQUEZ GRATEREAUX

Sócrates, Platón, Aristóteles, pertenecían a diferentes clases sociales. Platón procedía de una distinguida familia de Atenas; su padre era un ciudadano de gran prestigio; su madre descendía de Solón, fundador y legislador de esa ciudad-Estado; y el padre, del linaje de Codro, último rey de Atenas. Quiere decir que Platón formaba parte de la más antigua aristocracia. Sus padres lo enviaron a estudiar con discípulos de notables maestros: Pitágoras, Parménides, Heráclito; viajó a Egipto, a Italia y otros lugares. Cuando Platón conoció a Sócrates sufrió un sacudimiento parecido al que padecería un niño rico de Boston, graduado de Harvard o MIT, que “le diera” con juntarse con charlatanes y artesanos en la plaza del “Common”.

Sócrates era hijo de un escultor llamado Sofronisco y de Fainarate, quien ejercía el oficio de comadrona. Digamos, entonces, que un joven “patricio” educado se reunió, casi todos los días durante ocho años, con el hijo de una “enfermera especializada en obstetricia”, le llamaríamos hoy de manera “aproximativa”. Fue Sócrates quien hizo patente a Platón las injusticias constitutivas de la sociedad ateniense. No debemos mencionar el problema de los esclavos en el siglo IV antes de Cristo, puesto que ese problema mayúsculo no se atrevió a tocarlo el gran Thomas Jefferson en la “Declaración de independencia de los EUA; ni tampoco el de los “metecos”, extranjeros privados de ciudadanía que vivían en Atenas sin ser esclavos. Los conflictos de los “sin papeles” y “sin derechos”, llegan hasta nuestros días.

A Aristóteles podemos considerarle miembro de la clase media alta de una colonia griega; su padre, Nicómaco, fue médico de la familia real de Macedonia. Aristóteles se trasladó a Atenas, a los 18 años, donde escuchó, durante unos veinte, las enseñanzas de Platón, atleta de anchas espaldas y refinada educación “cosmopolita”. Aristóteles pertenecía a una acreditada familia de profesionales de la medicina.

Si suprimiéramos de la historia a ese trío de hombres geniales, habríamos amputado el fundamento y origen del pensamiento occidental. Sócrates, feísimo; Platón, elegantísimo; Aristóteles, observador metódico; provenientes de tres grupos sociales distintos, no se sabe bien cómo coincidieron en el “Agora” – el parque público-, para suerte, beneficio o provecho, de todas las ciencias y disciplinas de nuestra civilización.


Thursday, January 7, 2010

Evo Morales convoca a cumbre alternativa sobre cambio climático:

Servindi

El presidente de Bolivia, Evo Morales, instó a los países y organizaciones de todo el mundo a realizar una conferencia mundial alternativa sobre cambio climático y medio ambiente, al considerar infructuosa la cumbre realizada en Copenhague, Dinamarca, el mes pasado.

El mandatario leyó personalmente la convocatoria a la “Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra”, que prevé realizar en el mes de abril en la ciudad de Cochabamba.

Tanto gobiernos como organizaciones sociales y científicos de todo el mundo fueron convocados al encuentro. Asimismo, Morales estimó que su presencia será importante para culminar con la aprobación de un proyecto de declaración de los “derechos” del planeta, que sería sometido luego a un referendo mundial.

“Se dice que fue un fracaso, pero yo diría que no ha sido un fracaso la cumbre de Copenhague, más bien diría que es un triunfo de todo el mundo (…) porque los países capitalistas desarrollados no pudieron imponer su declaración”, sostuvo el presidente indígena boliviano.

Añadió que “no pudieron porque va creciendo la conciencia no solamente de los pueblos del mundo sino también de los estados y los gobiernos”.

La cumbre en Cochabamba, a celebrarse del 20 al 22 de abril, coincidirá con la primera celebración mundial del Día de la Madre Tierra recién instituido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Ubuntu.-

De Homero Figueroa

Los nativos del extremo sur de África, los Zulúes, repiten el dicho popular: Soy porque nosotros somos. Es el espíritu de comunidad, el ubuntu. En 1995 un hombre vestido con camiseta y gorra verdes entraba, cinco minutos antes de un partido de rugby, a saludar a la selección de su país. El hombre era Mandela, primer presidente negro. La selección, los Springboks, todos blancos. El país, Sudáfrica, la nación del apartheid. Blancos y negros aplaudieron con júbilo, entendiendo que podían convivir. La degradación moral del racismo se superó con ubuntu. ¿Quién aquí tiene Ubuntu para recuperarnos de la degradación moral?

hfigueroa@diariolibre.com

Dice Tocqueville:

atejada@diariolibre.com
De Diario Libre

"Veo una multitud innumerable de hombres libres iguales y semejantes que giran sin cesar sobre sí mismos para procurarse placeres ruines y vulgares, con los que llenan su alma...

Sobre estos se eleva un poder inmenso y tutelar que se encarga solo de asegurar sus goces y vigilar su suerte. Absoluto, minucioso, regular, advertido y benigno, se asemejaría al poder paterno, si como él tuviese por objeto preparar a los hombres para la edad viril; pero, al contrario, no trata sino de fijarlos irrevocablemente en la infancia y quiere que los ciudadanos gocen, con tal de que no piensen sino en gozar...

Después de haber tomado así alternativamente entre sus poderosas manos a cada individuo y de haberlo formado a su antojo, el soberano extiende sus brazos sobre la sociedad entera y cubre su superficie de un enjambre de leyes complicadas, minuciosas y uniformes, a través de las cuales los espíritus más raros y las almas más vigorosas no pueden abrirse paso... No destruye las voluntades, pero las ablanda, las somete y dirige; obliga raras veces a obrar, pero se opone a que se obre; no destruye, pero impide crear; no tiraniza, pero oprime; mortifica, embrutece, extingue, debilita y reduce, en fin, a cada nación a un rebaño de animales tímidos e industriosos, cuyo pastor es el gobernante.

En nuestros contemporáneos actúan dos pasiones contrarias: sienten la necesidad de ser conducidos y el deseo de permanecer libres. No pudiendo destruir ninguno de estos dos instintos contrarios, se esfuerzan en satisfacerlos ambos a la vez...

Es difícil, en efecto, concebir... que el gobierno liberal, enérgico y prudente, pueda salir... de un pueblo de esclavos".

Wednesday, January 6, 2010

Suicide Machine asesinado por Facebook.-

NeoTeo

A pesar de que su título puede sonar un poco fuerte, Suicide Machine es un sitio que le permite a los usuarios "suicidarse al estilo Web 2.0", borrando todos sus datos de las redes sociales principales. Hasta hace poco tiempo, un usuario que se encuentre harto de su perfil digital podía ingresar a este sitio y purgar su presencia de las redes sociales por completo, pero ahora ha surgido un inconveniente. La gente de Suicide Machine recibió el año nuevo con un bloqueo total por parte de Facebook. Todos los que deseen eliminar su perfil de Facebook a través de Suicide Machine serán recibidos con una restricción de IP por parte de la red social. En Suicide Machine están buscando una forma de evadireste bloqueo, pero mientras tanto, se plantea la pregunta: ¿"Sí" o "no" al "suicidio digital"?

La vida social en la Web 2.0 no es para todos. El nivel de atención que los usuarios entregan a las redes sociales varía mucho según el individuo, pero hay casos en los que ni siquiera cinco minutos por día resultan tolerables. Los mensajes, las alertas, los avisos, las promociones, los eventos, y todas esas cosas que un usuario puede llegar a recibir en su correo electrónico proveniente de una red social pueden agotarle la paciencia a cualquiera. El sitio Suicide Machine le permite a estos usuarios hastiados de las redes sociales erradicar por completo su presencia en sistemas como Twitter, LinkedIn, MySpace y Facebook. Más de doscientas mil personas han utilizado el servicio del sitio para "suicidarse en la red", un número bajo en relación con los millones de usuarios conectados a redes sociales, pero que demuestra que no todos están felices con su vida en la Web 2.0.

La gente de Suicide Machine comenzó el 2010 con una pequeña sorpresa: Facebook ha comenzado a bloquear el sitio de forma activa. De acuerdo a la imagen publicada en el sitio de Suicide Machine, en Facebook han puesto el número IP del sitio en la lista negra, y todos los que intenten purgar su perfil de la red social se encontrarán con un error. Facebook no dio ningún argumento para defender su decisión, sino que fue una acción completamente arbitraria. Si la actividad de Suicide Machine interfiere de alguna forma con el contrato-licencia que los usuarios deben aceptar antes de ingresar a Facebook, probablemente cuenten con un fundamento legal para hacerlo, pero hasta ahora no se ha visto nada por el estilo. Los encargados de Suicide Machine se encuentran trabajando para rodear este bloqueo, y permitir una vez más a los usuarios acabar con su existencia dentro de Facebook. La mayor virtud con la que cuenta Suicide Machine es la automatización del proceso de "suicidio".

Si un usuario decidiera eliminar su presencia digital de la red manualmente, le tomaría en promedio más de nueve horas hacerlo, mientras que con Suicide Machine, el trabajo estaría hecho en menos de una hora. Las redes sociales presentan a los usuarios múltiples facilidades para que se inscriban a ellas, pero cuando llega el momento en el que el usuario desea "salir", se encuentra con más piedras en el camino de las que debería haber. Suicide Machine presta un servicio interesante, pero lo cierto es que no debería ser necesario un sitio como este, si las redes sociales contaran con protocolos de cancelación claros y directos. Puede que la palabra "suicidio" sea muy chocante, pero todo usuario debería tener el derecho a decir "basta", y perderse en el ruido blanco de la Web 2.0.

Fuente:
http://www.neoteo.com/suicide-machine-asesinado-por-facebook.neo

Tuesday, January 5, 2010

EL VALOR DE LA VIDA.-

De Rafael Núñez

No importa en cuál de las dos tesis se pueda uno inscribir respeto del origen del hombre, pero lo cierto es que la vida humana en el planeta es un acontecimiento perfecto, trascendente y todos apreciamos el hecho de vivir. Amamos y recordamos a quienes nos dieron el aliento para ser lo que somos hoy: Hombres y mujeres con más virtudes que defectos.

Por más desvirtuado moralmente que sea un ser humano, hasta ese tipo de gente ama la vida porque es lo más preciado que tenemos. Reyes, Emperadores, dictadores, Jefes de Estado, Presidentes, líderes religiosos y espirituales, todos, absolutamente todos, la cuidamos.

Las prácticas religiosas del mundo oriental dan a entender a quienes obedecemos a otras creencias, que no aprecia la vida aquel que, profesando aquellas doctrinas, se convierte en una bomba ambulante para causar daños a terceros; pero esta acción se inscribe en el convencimiento de esas poblaciones religiosas de que se volverá a la vida en un estadio superior, luego de un sacrificio como ese.

No hay nada más valioso, insisto, que tener la vida. No entiendo, por ello, por qué hay seres humanos que se aferran tanto a lo material y a los excesos de los placeres de la vida, que llegan a creerse que ahí termina todo. Si lo más importante que tiene un ser humano es la vida, ¿puede haber otra cosa que tenga mayor valor y significación que ella? ¿Puede otra cosa dar mayor satisfacción que vivir para servir?

El poder vivir es una facultad que, o nos viene dada por Dios o es un hecho surgido de la propia naturaleza. Esta segunda tesis ha sido sostenida durante centurias por los partidarios de la evolución. Pero mi intención en este artículo no es entrar en ese viejo debate, que nos puede arrastrar a un terreno cenagoso en el que no me siento en ánimo para adentrarme.

Si hay algo que todos tenemos seguro es que nuestra estadía en la tierra es efímera, es tan pequeña y breve como una gota de agua en el océano, es una ínfima estrella que viaja por el Universo, pero que se apagará en algún momento. La vida no es eterna. La muerte, es decir, la desaparición física de nuestro cuerpo se produce en cualquier momento, sin que nadie pueda mediar para que se nos dé un chance de vivir unos cuantos años más. Ha sido así siempre, tan segura que los emperadores y reyes ordenaban rituales ostentosos para sus funerales, de manera que pudieran "trascender" la vida.

Si la muerte es tan real, ¿por qué hay personas en el planeta que se aferran tanto a lo material? Muchos llegan a entender que los bienes materiales que poseen adquieren mayor valor que la vida misma. Se conocen casos de personas que ofenden hasta su misma madre por una mota.

A propósito de esta reflexión les cuento lo que me ocurrió a principio del gobierno:

Una persona me señalaba sobre algunos desajustes que entendía había en la estrategia de comunicación del gobierno. Me advertía que de no resolverse ese aspecto, quien suscribe terminaría de patadas fuera del gobierno.

Cuando terminó de argumentar con su teoría y su temor, le respondí que ciertamente toda gente agradecida valora que un presidente como Leonel Fernández le dé la oportunidad de desarrollar sus potencialidades, pero que nadie puede aferrarse a los cargos porque todo tiene su tiempo contado, mucho más quienes dependemos de un decreto.

Le pregunté qué era lo más importante como ser humano para él. Después de algunos minutos sin responderme, le dije que para todos, lo más preciado era la vida, pero que desgraciadamente todos la perderemos.

¿A qué viene eso?, me preguntó mi interlocutor. Bueno, le dije, porque si la vida es lo más importante que tenemos, y la vamos a perder, todo lo que esté por debajo de ella tiene menos valor y se puede conseguir. Un empleo, una casa, una finca, un yate, un barco, un helicóptero, una cuenta bancaria millonaria. Todo eso es bueno (¡y benditos sean quienes lo han conseguido en buena lid!), pero la vida sigue siendo lo más importante, a pesar de lo material.

Hay personas que rompen con sus mejores amigos y familiares por bienes materiales, gente que no pierde oportunidad para engañar a los demás y acumular riquezas pero son miserables de otras cosas. Por demás, no conozco la primera persona que se haya llevado sus bienes al más allá. Una muestra de lo que afirmo lo pude comprobar cuando , en la visita oficial del presidente Fernández a Egipto, nos llevaron al Museo El Cairo, donde vimos todos los bienes que atesoró el Rey Tutankamon, que fueron encontrados en su tumba, guardados allí hace miles de años. Hoy, esos bienes ocupan casi dos pisos de aquel museo, con un valor incalculable, pero que nadie puede disfrutar. Sus bártulos se quedaron por exceso de equipaje.

Para quienes piensan que lo material está primero, aquí les va algunas estrofas de la canción escrita por el argentino Ricardo Ceratto, cantada por Charityn Goyco, que dice así:

"No quisiera pagar por mi largo viaje/exceso de equipaje/pudiéndolo evitar/sólo ansío llevar mi mejor recuerdo/si lo demás lo pierdo/habré encontrado paz". Para pensar y actuar en consecuencia, no hay que buscar cobijo en un templo.

Monday, January 4, 2010

Simone de Beauvoir, mujer y lectura imprescindibles.-



Si la mayoría de quienes se dedican al pensamiento en general y a la literatura en particular son hombres, pues seguimos estando en una sociedad patriarcal, pocos, muy pocos tienen el peso y la importancia que llegó a adquirir Simone de Beauvoir (9 de enero de 1908 - 14 de abril de 1986); la mejor representante del feminismo en el siglo XX rechazó la superstición católica a los 14 años y se declaró atea; abriría desde entonces su camino hacia una vida plena de sentido, tanto en lo que respecta a la lucha por la liberación de la mujer como por la conquista de otra sociedad en la que eso se pudiese dar. La importancia de Simone de Beauvoir hoy es de tal magnitud que nadie, con un mínimo conocimiento e interés social, se atreve a ignorar.

Entre sus libros destacan La invitada, novela en la que describe su relación con Sartre; está impregnada de pensamiento filosófico entorno al tiempo y a las relaciones humanas. Con Los mandarines, Premio Goncourt, recorre las formas de entendimiento entre Sartre, el círculo de amigos y ella misma. En La vejez mira a las gentes productivas que en ese periodo de la vida se ven tratadas por los capitalistas como deshechos humanos. En El segundo sexo, su obra conocida en todo el mundo, indaga en lo que significa ser mujer, su identidad, su proceso histórico, la concepción que la somete, estado en el que vive y qué debe hacer para liberarse, la conquista de la igualdad y los derechos que la particularizan. No deja ni un solo asunto sin tratar de los que han situado a la mujer en la baja consideración social frente al hombre. El segundo sexo es un compendio de todos los saberes científicos, históricos, sociales, políticos y sexuales sobre la condición social de la mujer. El segundo sexo ha sido el pilar fundador del feminismo contemporáneo.

El machismo imperante en las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX consideraba que El segundo sexo era un subproducto del pensamiento filosófico existencialista de Sartre. Por la misma causa debido a los temas que trataba, el género y el sexo, los machistas negaron su entrada en el campo de la filosofía; ¿habría tenido mejor consideración si lo hubiese escrito un hombre?, seguro que sí. Los mantenedores del orden de la división social por clases, géneros, razas, edades, se pusieron en guardia por la denuncia que hacía del patriarcado, y se fotografiaron declarando que el libro de Simone de Beauvoir era una indecencia sexual. Simone de Beauvoir terminó con las generalidades y los discursos de éstos. Como ocurre con otras pocas obras del conocimiento humano, El segundo sexo es el libro desde el que se puede ver la historia de la mujer antes y después de él. Tomo de El segundo sexo dos citas, la primera de Balzac, escritor burgués y machista que no pudo hablar más claro: La mujer casada es una esclava a quien hay que saber sentar sobre su trono. Y aquí la segunda cita, ésta en sentido completamente contrario, de Engels: La mujer no podrá ser emancipada si no toma parte de manera social en la producción y sólo vuelve a ser reclamada en medida insignificante por el trabajo doméstico. Y esto no ha sido posible más que en la gran industria moderna que admite en gran escala el trabajo de la mujer, y lo exige formalmente.

Simone de Beauvoir no se quedó en la lucha feminista, pues consideraba que la liberación de la mujer se traería con el cambio de sociedad, no la reforma de ésta, sabía que su lucha era un objetivo político revolucionario y se unió a las movilizaciones que tenían ese mismo objetivo.

En la denuncia de la situación de la mujer ponía por delante la gran importancia que acarreaba la responsabilidad personal de cada mujer, de ahí que en su libro de relatos La mujer rota, situándose en la conciencia de la mujer dependiente, asimilada, nos pone en el estado anímico a que es conducida bajo el rol de esposa y madre, a su vacío ideológico, y nos hace dar los pasos que la ponen al servicio del hombre y la hacen actuar contra ella misma.

En el primero de los relatos, La edad de la discreción, entra de manera simbólica diciendo: ¿Mi reloj está parado? No. Pero las agujas dan la sensación de girar” y tras recorrer los conflictos de dependencia (ese reloj cuyas agujas dan la sensación de girar pero no avanzan, esas grúas, dirá otra vez, que giran sobre sí mismas) dependencia con respecto al marido y al hijo que genera su jubilación. Siendo una mujer intelectual repite el trabajo ya hecho, y se ve cuestionada en su actitud, para reflexionar finalmente sobre sus miedos y sopesar su retorno a la actividad bajo interrogantes. Hasta llegar a ese momento nos muestra las costumbres, ocultadoras de las diferencias, nos muestra cómo el hábito se niega a valorarlas, aunque es capaz de sacar conclusiones del encuentro con la situación de las mujeres ancianas, empobrecidas y menospreciadas, también localiza en su conciencia el choque que le produce la reflexión sobre la pérdida de la sexualidad y lo que se lleva consigo de comprensión de los otros, pero le cuesta un desgaste enorme el conflicto que ocasiona la disolución del dominio sobre el hijo y ver que es otra mujer la que ocupa su lugar y repite el molde que ella ansía.

En el segundo de los relatos, Monólogo, se sitúa en la conciencia de una mujer que nos muestra el sentimiento de fracaso que le deja el proyecto familiar tradicional ahora hundido, y su reclamación de aquello que la ha sojuzgado para seguir siendo igual que ha sido antes de la separación: ¡Mierda! Quiero que se me respete quiero mi marido mi hijo mi hogar como todo el mundo. Su discurso es una espiral que va creciendo con su deseo de exposición como mujer objeto ante los demás, su egocentrismo, su disposición plena para ser ama de casa y útil sexual, la determinación de hacer de su hija lo que han hecho de ella, la acaparación de los hijos, del marido, la entrega, No tengo vicios no bebo no me drogo y has reconocido que era la más devota de las madres ¿Entonces?, y ante la imposibilidad de hacer que la vida vuelva atrás, se envuelve con el deseo inútil del premio y el castigo divinos, el primero a ella, y el segundo al resto.

El tercer relato, La mujer rota, adopta forma de diario para mostrarnos la vida de una mujer entregada a la recuperación del marido que mantiene relaciones con otra. Ella, que parece dominar cierto grado de raciocinio e interés solidario por las jóvenes abandonadas, va perdiendo ese tinte poco a poco, esa apariencia. Desde la tranquilidad de los momentos anteriores a saber lo que ocurre en su matrimonio, cuando la casa queda vacía por la marcha de las hijas, declara: Esta es una de las razones (la principal) por las cuales no tengo ningunas ganas de atarme a una tarea: difícilmente soportaría no estar totalmente a disposición de quienes me necesitan.

Y vendrán tiempos peores. Ella misma se detendrá en los cambios que se han venido produciendo en la pareja para descubrir lo impensable y no admitir lo irreversible, inventando, rebajando, condicionando, degradándose más y más; entonces aquel proyecto primero de entrega al resto queda como un cascarón, no había nada dentro porque todo en la vida era costumbre, servilismo, y no independencia, ni participación laboral, ni generación de futuro por la conciencia como mujer; pero si la conversión en mujer objeto es un fracaso en sí mismo y deja ver cómo el pasado ha destruido su vida, el deslumbramiento que produce en ella verse en un nuevo estado hace que viva el terror más profundo ante un futuro imprevisible: … sé que me moveré. La puerta se abrirá lentamente y veré lo que hay detrás. Es el porvenir. La puerta del porvenir va a abrirse. Lentamente. Implacablemente. Estoy en el umbral. No hay más que ésta puerta y lo que acecha detrás. Tengo miedo. Y no puedo llamar a nadie en mi auxilio. Tengo miedo.

Simone de Beauvoir generadora de pensamiento, de visión de género y social, de batallas a ganar.

Título: La mujer rota

Autora: Simone de Beauvoir.

Ahora Twitter y Facebook son criminales.-


Correo del Orinoco

En Estados Unidos una computadora, un teléfono celular o los programas de Twitter son considerados legalmente “instrumentos de crimen”. Así se establece en uno de los cargos del expediente judicial de un tribunal de Pensilvania contra Elliot Madison, un trabajador social de Nueva York. Elliot fuera arrestado el 24 de septiembre de 2009 en Pittsburgh, acusado de utilizar Twitter para advertir a los manifestantes de la Cumbre del G-20 cómo evitar ciertas rutas de tránsito y aconsejarles cuáles utilizar para evadir la presencia policial. Su expediente establece como el primero de los tres cargos en su contra: “1.- Posesión de instrumentos de crimen, en violación al Título 18, Sección 907(a) del código penal de Pensilvania. Específicamente, equipos de telecomunicación: computadora, teléfono celular, scanner, audífonos, programas de Twitter, y otros 'instrumentos'”.

En Italia sucede algo similar con las redes sociales. Tras la agresión a Berlusconi, sufrida el 13 de diciembre, el ministro de Interior italiano, Roberto Maroni, anunció iniciativas legislativas para bloquear algunas páginas y grupos que surgieron en en redes sociales como Facebook para ensalzar al agresor. Incluso el presidente del Senado, Renato Schifani, llegó a afirmar que Facebook era más peligroso que los grupos armados de los años setenta, en referencia a los años de plomo protagonizados por las Brigadas Rojas.

Las nuevas tecnologías, cuando no le gustan al poder, pasan a convertirse automáticamente en instrumentos criminales.

"Ábrete, Sésamo".-



Con la varita mágica de los decretos, el presidente Leonel Fernández declaró al recién nacido 2010 “Año de la reactivación económica nacional”. Lo hizo el mismo día en que se aplicaron importantes aumentos al precio de los combustibles y en la jornada en que el pastor evangélico Ezequiel Molina propuso la legalización de la droga como alternativa para enfrentar al narcotráfico.

El Presidente decreta la reactivación en un año en que, para cubrir las necesidades nacionales, el Congreso aprobó un presupuesto cuyo 30.3% (RD$115,000 millones) se conseguirá con préstamos internos y externos. En un levantamiento realizado por Listín Diario y publicado el pasado 28 de diciembre resalta el dato de que, entre agosto de 2008 y diciembre de 2009 el Congreso recibió 26 propuestas de préstamos por RD$59,000 millones.

¿El destino de esos pesos? Ha habido de todo, desde Súper Tucanos, Autopista del Coral, hidroeléctricas, “apoyo a políticas de fomento de la productividad y competitividad”, “programa de modernización de la administración de los recursos públicos”, y un largo etcétera, todo eso aparte del “completivo” del presupuesto nacional.

El optimismo viene desde el Banco Central, que cerró satisfecho un año de crisis con un crecimiento de 3.5%. La institución, que obtuvo un 63.5 de 100 en el ranking de cumplimiento a la ley de Libre Acceso a la Información Pública realizado por Participación Ciudadana (lugar 34 de 85) dijo en su informe: “En la medida en que el crédito privado ha repuntado, la economía dominicana ha experimentado una importante recuperación, iniciada en el trimestre abril-junio”. Queremos la alegría de pensar que así será.

Si se puede decretar la reactivación, tal vez se pueda ordenar el cese de la corrupción, que bien caería en un año electoral en que el dispendio de los recursos del Estado suele darse sin freno. O la victoria sobre el narco, que falta nos hace. Si, cual Ali Babás del siglo XXI, podemos abrir la roca y obtener riquezas con sólo pronunciar las palabras correctas, que así sea.

Sunday, January 3, 2010

Hay que poner en crisis la crisis.-

Dejar el pesimismo y cambiar las frustraciones por esperanzas

Escrito por: JUAN BOLÍVAR DÍAZ
Pocas veces hemos llegado a un nuevo año con tantas decepciones y pesimismo colectivo, con tan pocas ilusiones, con verdadero derrotismo. Lo hemos percibido en las reuniones y festividades navideñas, en los saludos de fin y comienzo de año, en los augurios expresados. La desilusión es tan grande que para muchos es utópico pensar que en el 2010 podremos contener la profunda crisis nacional, que no es sólo económica, sino sobre todo social y moral.

La decepción de la política y de los políticos, de los gobernantes y los opositores, toma vuelo día tras día, hasta un nivel que para algunos no tiene retorno. Es que la corrupción ha arrasado con las expectativas y cada vez son más los dominicanos y dominicanas que añoran el viejo liderazgo que tantos querían ver superado. El pragmatismo, el negocio de la política y la política de los negocios están llegando a una repugnante vulgaridad.

Ese pragmatismo salvaje es el responsable de los niveles de corrupción del estamento político nacional, de la malversación de cada vez mayores proporciones del ingreso de este país tan pobre que todavía tiene un promedio educativo del séptimo grado de la primaria, donde la mayoría aún no tiene agua potable dentro de su vivienda, en alta proporción con piso de tierra y techo de zinc y yaguas.

Por ese pragmatismo todo el que llega al poder se convence de que la mejor inversión es aquella que se puede exhibir en obras materiales, razón por la cual estamos en los últimos escalones en cuanta medición de desarrollo humano se publica en el mundo, especialmente en educación, en malversación de los recursos públicos, en falta de transparencia y corrupción.

Esa vulgarización de la política transforma a muchos buenos ciudadanos y ciudadanas desde que deciden aspirar a un cargo público, y los convence de que el fin justifica los medios y hay que buscar dinero de donde sea, hipotecando su cabeza y su honor, abusando de los recursos del Estado o recurriendo a la lavandería de dinero ilícito. Porque hay que repartir para seguir degradando a las mayorías pobres, para mantenerlas inclinadas, arriesgando hasta la vida por una cajita paleadora del hambre de dos días.

Por ese terrible ejercicio político es que se multiplica la delincuencia en todas sus expresiones y cada vez más jóvenes tanto los muchachos pobres como los pobres encargados del orden público y la seguridad se convencen de que no hay razón para que ellos respeten las reglas del juego o se jueguen la vida cuidando de la sociedad de los satisfechos a cualquier precio.

Es lo que explica que el narcotráfico haya encontrado terreno tan fértil para crecer en todos los estamentos sociales y de manera tan alarmante en los aparatos de seguridad del Estado, creando la sensación de que estamos ante un derrotero tan inclinado que impide recuperar el equilibrio.

Ese pragmatismo asqueroso es lo que hace parecer utópico, iluso y hasta necio cualquier reclamo de cambio, de transparencia o de respeto a la ley y todo intento de organización social para promover el ejercicio de ciudadanía.

Tenemos urgencia de cambiar ese panorama, para que la mayoría de los jóvenes vuelva a soñar con un país viable y no quieran abandonarlo por cualquier medio. Hay que convencer a nuestros muchachos de que este es el único lugar del mundo donde no somos extranjeros. Es necesario incentivar los grupos juveniles que emergen proponiendo una sociedad mejor organizada y más acogedora, donde volvamos a acatar el imperio de la ley.

Ojalá que las reflexiones del año nuevo nos lleven a la convicción de que debemos y podemos revertir el deterioro, tomando tan en serio estos 360 próximos días, como si fueran los últimos que nos tocara vivir, sin darle tregua a la crisis, poniéndola en crisis abandonando el pesimismo y trocando las frustraciones en esperanzas de un país mejor donde deje de ser utópico el sembrar sueños de respeto a la institucionalidad democrática, de justo desarrollo humano y de ética social y política.


Saturday, January 2, 2010

Qué significa el “vivir bien”?

Rafael Bautista S.

El contexto en el cual se produce la reflexión acerca de lo que significaría un “vivir bien”, es la crisis civilizatoria mundial del sistema-mundo moderno. La modernidad aparece como sistema-mundo (mediante la invasión y colonización europea, desde 1492), subordinando al resto del planeta en tanto periferia de un centro de dominio mundial: Europa occidental. Desde ese centro se desestructura todos los otros sistemas de vida y se inaugura, por primera vez en la historia de las civilizaciones, un proceso de pauperización a escala mundial, tanto humano como planetario. Se trata de una forma de vida que, a partir de la conquista y la colonización del Nuevo Mundo, marca el inicio de una época que, en cinco siglos, ha producido los mayores desequilibrios, no sólo humanos sino también medioambientales. Es decir, una forma de vida que, para vivir, debe matar constantemente.

Para encubrir esto, debe producir conocimiento encubridor; el conocimiento que produce, en cuanto ciencia y filosofía deviene, de ese modo, en la formalización y sofisticación de un discurso de la dominación, elevado a rango de racionalidad: Yo vivo si tú no vives, Yo soy si tú no eres. La forma de vida que se produce no garantiza la vida de todos sino sólo de unos cuantos, a costa de la vida de todos y, ahora, de la vida del planeta.

La economía depredadora que se deriva del proyecto moderno, el capitalismo, no sólo produce la pauperización acelerada del 80% pobre del planeta sino destruye el frágil entorno que hace posible la vida humana; de esto se constata una constante que retrata al capitalismo: para producir debe destruir. Por eso la sentencia de un Marx, ecologista avant la lettre, es categórica: el capitalismo sólo sabe desarrollar el proceso de producción y su técnica, socavando a su vez las dos únicas fuentes de riqueza: el trabajo humano y la naturaleza. Se convierte en una economía para la muerte; y su proyecto civilizatorio objetiva eso, de tal modo, que, por ejemplo, cuando la globalización culmina en un proceso de mercantilización total, la posibilidad misma de la vida, ya no de la humanidad entera sino de la vida del planeta mismo, se encuentra amenazada. Por lo tanto, la constatación de la crisis, no es sistémica, y no supone reformas superficiales sino que reclama una trasformación radical. Lo que está en juego es la vida entera. Una forma de vida que, por cinco siglos, se impuso como la naturaleza misma de las cosas, es ahora el obstáculo de la realización de toda vida en el planeta.

Quienes optan por esta forma de vida, no toman conciencia de la gravedad de la situación en la que nos encontramos, no sólo por ignorancia sino por la ceguera de un conocimiento que produce inconsciencia. En este sentido, el sistema-mundo moderno genera una pedagogía de dominación que, en vez de formar, deforma. Desde la inconsciencia no se produce una toma de conciencia. Esta toma de conciencia sólo puede aparecer en quienes han padecido y padecen las consecuencias nefastas de esa forma de vida: la modernidad.

La toma de conciencia produce la crítica al sistema. La crítica, si quiere ser crítica, sólo puede tomar como punto de referencia, la perspectiva de quienes padecen las consecuencias nefastas de un sistema basado exclusivamente en la exclusión, negación y muerte de su vida; es decir, las víctimas de este sistema-mundo: los pueblos indígenas. Ellos nos constatan (en la pauperización sistemática que sufren) a dónde nos conduce esa forma de vida. Se trata de un lugar epistemológico que tiene la virtud de juzgar al sistema como un todo. La referencia trascendental se encuentra como presencia de una ausencia: el grito del sujeto. Pero en este grito el sujeto incluye otro grito aun más radical: el grito de la Madre tierra, la pachaMama, el lugar donde se origina la vida. Es decir, es la vida en su conjunto la que grita. Y ese grito es sólo posible de ser atendido, como grito humano; es decir, la responsabilidad por transformar el desequilibrio y la irracionalidad de este proyecto de la muerte, es responsabilidad humana. La Madre delega esa responsabilidad a sus hijos. Y se trata de un grito, no sólo porque es desesperado; sino porque la forma de vida en la que nos hallamos sumidos hace prácticamente imposible escuchar; por eso sucede la aporía: en la era de las comunicaciones, esta es cada vez menos posible.

Se trata de una forma de vida que nos vuelve sordos. Ya no somos capaces de escuchar, por eso se devalúan las relaciones humanas; incapaces de escuchar nos privamos de humanidad. La mercantilización de las relaciones humanas hace imposible cualquier cualificación de nuestras relaciones; todas se diluyen en la cuantificación utilitaria de los intereses individualistas. El ismo del ego moderno es el que le ciega toda responsabilidad, al individuo, de sus actos. Incapaz de responsabilizarse de las consecuencias de sus actos y sus decisiones, el individuo colabora, sin saberlo, en la destrucción de la vida toda, incluso la suya propia. Se convierte en suicida. Todos al perseguir su bienestar exclusivamente particular, colaboran en el malestar general. Toda aspiración choca con la otra, de modo que las relaciones se oponen de modo absoluto. Sin comunidad, los individuos se condenan a la soledad de un bienestar que se transforma en cárcel. Los seres humanos se atomizan, aparece la sociedad.

Esta viene a ser un conjunto en continuo desequilibrio, porque se funda en el despliegue de una libertad que, para realizarse, debe anular las otras libertades. La sociedad es el ámbito del individuo sin comunidad; es un desarrollo que no desarrolla, un movimiento que no mueve, cuya inercia consiste en el desgaste que significa permanecer siempre en el mismo sitio, pero agotado. Su no movilidad empieza a mostrarse como el carácter de una época que debe de cambiar siempre para no cambiar. Por eso produce cambios que no cambian nada. La moda es el reflejo de ese carácter: lo nuevo no es nuevo sino variaciones de lo mismo. La pérdida de sentido de la vida produce el sinsentido del cambio superficial: se cambian las formas pero seguimos siendo los mismos de siempre, se produce el maquillaje exagerado de una sociedad que, para no mostrarse lo podrida que está, debe continuamente negarse la posibilidad de verse de frente a los ojos. Se le nubla la visión, ya no sabe mirar lo sustancial y sólo atiende a las apariencias, la sociedad se vuelve un mundo de las apariencias.

La constatación de esta anomalía produce el desencanto, pero también una lucidez macabra. Porque si el ser humano es aquel que para ser lo que es debe transformarse siempre, la incapacidad de transformación se vuelve en resistencia y negación de un cambio real. La tendencia conservadora empieza a manifestarse no precisamente en los viejos sino en los jóvenes. No cambiar significa, en consecuencia, afirmar el yo y sus certezas, cerrarse a toda apertura. La tendencia conservadora es la que afirma el orden imperante y empieza a perseguir a todos aquellos que sí proyectan cambios necesarios.

Si el afán de cambio no trastorna lo establecido entonces ese afán es tolerado, es más, es deseado, porque el sistema requiere siempre de reformas que lo adecuen a las circunstancias. Pero si ese afán persigue un cambio total, entonces la reacción no tarda en aparecer. Si la forma de vida es la que hay que cambiar entonces no hay otra que cambiar de forma de vida. Si lo que se halla en peligro es la vida misma, entonces la reflexión en aquello que consiste la vida, empieza a cobrar sentido.

Si los sentidos se diluyen entonces precisamos dotarnos de un nuevo sentido, que haga posible el seguir viviendo: sin sentido de vida no hay vida que valga la pena ser vivida. Aquello que precisamente ocurre en la forma de vida moderna, cuyos sentidos se diluyen en puras formas sin contenido alguno. El mundo de las apariencias nos priva lo sustancial de la vida. Se aprende a ver sólo las apariencias; de modo que lo sustancia y esencial desaparece de nuestra visión. Incapaces de poder advertir lo que realmente importa, nuestras propias vidas empiezan a carecer de importancia. Nos movemos en lo frívolo y lo superfluo. Pero ese movimiento no es un movimiento real; porque un movimiento real implica necesariamente un movimiento de la conciencia, pero en lo frívolo lo que se mueve son exclusivamente las cosas, las mercancías, quedando los seres humanos en meros portadores de estas: el movimiento de las cosas es el que ordena el movimiento humano. La humanidad se devalúa en la fetichización. Si la conciencia empieza a carecer de movimiento entonces adviene el retraso mental. La desidia es el reflejo de la incapacidad de movimiento de la conciencia. La pereza no desea moverse de su lugar, aunque está dispuesta a movilizar su cólera, con tal de regresar a su letargo inicial. Por eso, la fuerza no es una demostración de poder sino la ausencia de éste. El poder real es aquel que es voluntad. La voluntad no necesita determinarse como fuerza. Su fuerza está en la capacidad de proyección que tenga. Proyectar significa exponerse, mostrar de lo que se es capaz, persuadir y convencer. La fuerza pura no hace nada de esto, su única exposición consiste en clausurarse. Clausurando a los demás se clausura a sí mismo.

En una situación colonial, la clausura del individuo es la constatación de la clausura que, como país, ha acontecido. Incapaz de proyectar un desarrollo propio, nos condenamos a depender, es decir a subdesarrollarnos. La clausura es incapacidad de ser sujeto. Quien no enfrenta el desafío de ser sujeto, se condena a ser objeto del desarrollo ajeno.

Una digresión. Bolivia ha sido un sueño proyectado siempre al borde de la muerte. Aún como sueño, nunca ha podido ver la luz del día, porque en ese parto, soñado una y otra vez, ha muerto no sólo la criatura, sino también la Madre. La muerte, en el sueño, no es definitiva, es una variante que muestra el sueño para proyectar su sentido. Pero el sueño proyecta no sólo variantes, también recurre a su reinvención y, entre una de ellas, se encuentra la imagen de la huida, del escape (de la muerte).

Escapar, en este caso, significa el mantener-se fiel en la espera; el que espera es el que tiene esperanza y se mantiene en la esperanza el que no ha perdido la fe: la madre y el niño son la posibilidad de lo imposible. Son la vida que alumbra la vida y le da sentido a la persistencia por vivir. Quien levanta a la madre y al niño es aquel que toma la responsabilidad de preservar la vida, porque la vida se encuentra amenazada y la amenaza, precisamente, aquel que se pone en lugar de dios y pretende decidir quién vive y quién muere. Quien apuesta por la vida de la madre y el niño, apuesta por la vida en sentido eminente, porque no toda vida se encuentra amenazada, sino siempre la vida de los débiles. El poderoso es aquel que asegura su vida a costa de la vida de los débiles; devalúa la vida a la persecución de otras vidas, de tal modo que, la afirmación de su vida, significa la negación de las otras. Esta afirmación tiene necesariamente que pretenderse divina para, de algún modo, mitigar su finitud. Recurrir a la idolatría del poder no es sólo una recurrencia maniática, es el fundamento mismo que asegura al poder repartir vida y muerte a granel. Quien decide quién vive y quién muere no es otro que dios y el hombre, que se pone en lugar de dios, no comete nunca asesinato, sólo cobra la deuda que impone su divinidad al resto de los mortales.

La madre es la posibilidad de la vida, en este caso, el niño; éste, a su vez, es el sentido de esta posibilidad. El sentido es lo que puede proyectarse, una vez que su posibilidad está asegurada; a partir del sentido es que se puede concebir lo que viene por-venir, el futuro. La Madre es también actualidad, es el nutrimento, el regazo que procura la vida; por eso la madre es símbolo de la tierra: pachaMama. La tierra es actualidad pero, como actualidad, es actualidad del pasado: el desde donde toda proyección cobra sentido. Apostar por la vida de la madre y el niño es apostar por la continuidad de la vida, por hacer posible la continuidad de la vida.

Pero el poderoso considera la vida de todos como una imposibilidad y busca, por todos los medios, mostrar esta imposibilidad como real. En lenguaje moderno, la recurrencia a este principio se manifiesta en el principio económico de no factibilidad o el principio político de inviabilidad. Todo proyecto que aspire a asegurar la vida de todos y, de estos, la vida de los más débiles es, en consecuencia (desde el legalismo del poder), no factible e inviable; porque asegurar la vida significa tanto como relativizar la presencia misma del poder. Porque sólo hay ejercicio del poder cuando hay sobre quien ejercerlo y, mientras éste no sienta amenazada su vida, no tiene sentido tal ejercicio. Esa es la dialéctica del amo y el esclavo. Es el circuito por el cual toda dominación se reproduce ad infinitum, porque no hay otra forma de liberarse sino buscar otro a quien dominar. Bajo esta dialéctica toda liberación no es real sino pura ilusión porque, bajo la lógica del poder como dominio, toda liberación es un eufemismo por el que otra dominación se hace posible.

Por eso la apuesta por una nueva forma de vida trastoca todo y produce la resistencia feroz de lo conservador que permanece como lastre en un proceso de cambio. La tendencia conservadora, en este sentido, no sólo se encuentra en la otra vereda sino en la propia. La transformación que no es transformación subjetiva, es decir, transformación del sujeto, no es transformación real. El cambio tiene, de ese modo, una precisión: es un cambio de transformación estructural: del Estado colonial al Estado plurinacional. El sujeto del cambio produce esta alternativa desde una toma de conciencia: la historia hecha conciencia. Sólo puede proyectar futuro desde su memoria hecha conciencia, es decir, producir una política coherente con su propia historia.

En este contexto, la alternativa que se nos presenta, proyecta su sentido como algo, cuyo contenido, viene señalado por nuestro propio horizonte de sentido. Lo que se persigue no es algo que viene de afuera sino algo que ha estado siempre entre nosotros. La ceguera consistía en no haber producido nunca el conocimiento adecuado para darnos cuenta de que las respuestas no están afuera sino adentro; que las preguntas que hacíamos eran falsas preguntas porque no eran preguntas que se deducían de nuestros problemas sino una ciega asunción de lo que se pensaba afuera. Presos de una colonización subjetiva, nunca supimos cómo desplegar una forma de vida que asegure la vida de todos nosotros; presos del resplandor moderno de las mercancías, también nos devaluamos, aun en nuestra miseria, a desear aquello que nos sometía, como nación y como pueblo.

Nunca nadie nos enseñó cómo “vivir bien”. Porque quienes nos podían haber enseñado aquello, eran quienes padecían el peso real del sometimiento estructural, sobre los cuales depositábamos las consecuencias de nuestras adicciones: insertarse en la globalización representó, y representa, “morir como perros para que otros coman como chanchos”. Para mirar adentro hay que aprender a ya no mirar exclusivamente afuera; lo cual señala una propedéutica, ya no sólo ser conscientes sino autoconscientes. Pasar de la conciencia a la autoconciencia significa, pasar del deseo de cambio a lo que significa el cambio efectivo.

El “vivir bien” es un modelo que, como horizonte, da sentido a nuestro caminar el proceso. Hacia lo que tendemos, no es una invención de laboratorio o de escritorio sino lo que permanece como sustancia en todas nuestras luchas, ya no solamente como luchas emancipatorias criollas sino como lo que ha hecho posible inclusive a ellas: las re-vueltas emancipatorias indígenas. Por eso pervive el modelo como horizonte: el sumaj q’amaña. El q’amaña, el vivir, es cualificado por el sumaj, es decir, no se trata de un vivir cualquiera sino de lo cualitativo del vivir. Por eso el sumaj no sólo es lo dulce sino lo bueno, es decir, la vida se mide de modo ético y también estético. Una buena vida se vive con plenitud moral y rebosante de belleza. Por eso atraviesa todo el conjunto de los hábitos y las costumbres. Se trata de una normatividad inherente al mismo hecho de vivir, no como meros animales sino como verdaderos seres humanos.

Recuperar nuestro horizonte de sentido no es, entonces, un volver al pasado sino recuperar nuestro pasado, dotarle de contenido al presente desde la potenciación del pasado como memoria actuante. El decurso lineal del tiempo de la física moderna ya no nos sirve; por eso precisamos de una revolución en el pensamiento, como parte del cambio. El pasado no es lo que se deja atrás y el futuro no es lo que, de modo inerte, nos adviene. Cuanto mayor pasado se hace consciente, mayor posibilidad de generar futuro. El problema de la historia no es el pasado sino el presente, que tiene siempre necesidad de futuro.

El presente que nos toca vivir tiene esa demanda, porque estamos en la posibilidad de producir autoconciencia, ya no sólo nacional sino plurinacional. La revolución nacional, fracasada en el 52, sería ahora posible, pero ya no como nacional sino como plurinacional. Esto es: lo que hemos estado produciendo, en definitiva, ya no responde a demandas sectoriales o corporativas, ni siquiera particulares, como es siempre una nación, sino: el carácter cualitativo de esta transformación (el primer proceso de descolonización radical del siglo XXI) estaría mostrando la contradicción fundamental de esta época moderna, como verdadero diagnóstico de una situación planetaria: vida o capital. Lo que significa: vida o muerte.

Para que la vida tenga sentido vivirla, esta no puede carecer de proyecto; pero el proyecto no es algo privado sino lo que se proyecta como comunidad, en este caso, como comunidad en proceso de liberación. El sentido de la liberación significa un echar por tierra toda relación de dominación. “Vivir bien” querría decir: vivir en la verdad. Por eso, el que “vive bien”, camina “el camino de los justos”, el qapaq ñan. La transformación estructural es también transformación personal: tener la capacidad de ser y comportarse como sujeto. Por eso: se es sujeto relacionándose con el otro como sujeto, en el reconocimiento absoluto de la dignidad absoluta del otro. “Vivir bien” sería el modo de comportarse como decía el Che: como un hombre nuevo, capaz de sentir en su propia carne el ultraje que se comete contra un hermano al otro lado del planeta. El “hombre nuevo” ya no sería como el modelo educativo prescribe: un ser inteligente. El hombre nuevo es un ser humano justo y liberador. Por eso su proceso de transformación es continuo; porque su condición no es la permanencia en un estado inactivo sino en una obstinada apetencia por trascenderse siempre.

De este modo, el “vivir bien”, proyecta un sentido que establece el por qué del vivir. De éste se desprende el cómo vivir. Del criterio se establece una normatividad. No se vive por vivir sino se vive de modo metódico, que es el modo organizado de un vivir auténtico. Caminar en la verdad es caminar en la justicia; por eso no es un caminar cualquiera. Se trata de la responsabilidad del caminar en el ejemplo. La política puede ahora transformarse, de la suciedad que empaña toda pretensión liberadora a la liberación como proceso de purificación de toda pretensión de dominación. La capacidad crítica de este proceso radica en la capacidad que se tiene de autocrítica.

El “vivir bien” no se deriva de algún valor metafísico que se impone a la situación presente. Se deduce de la historia y del propio mundo de la vida, como una presencia de la ausencia: lo imposible para el Estado colonial, la justicia, es lo que permite su transformación. El norte de la transformación queda indicado por esa ausencia presente en el grito de las víctimas. Su grito señala siempre un cielo a donde se grita. Lo imposible en la tierra se proyecta como utopía en los cielos. Del alajpacha, epistemológicamente, pasamos al qauquipacha. Del arriba al más allá en términos de utopía. Los cielos, en este sentido, pasan a ser el locus epistemológico de conocimiento. La presencia de esa ausencia se establece, así, en términos de utopía. Proyección que es, en definitiva, proyectada desde la historia hecha contenido de una conciencia liberadora. Por eso en el “vivir bien”, en su proyección, pernoctan todos aquellos a quienes debemos esta situación privilegiada.

En este cielo pernocta no sólo el dolor, pernoctan también los sueños y las esperanzas; la muerte de aquellos que daban lo único que tenían, para que todos pudiésemos tener lo que nunca tuvieron ellos. Su lucha es ahora nuestra lucha. Nuestra responsabilidad es también para con ellos, para que no sea también su muerte una muerte inútil. Nada nos garantiza que este proceso concluya triunfante; por eso precisamos volver la mirada, hacer nuestra la fuerza de nuestros mártires, ser fieles con aquello que nos encomendaron sus vidas. Ahora es nuestro turno. Por eso nos acompañan. Porque somos comunidad; al devolvernos el sentido de comunidad, nos ha sido devuelto el sentido de humanidad. Nuestra lucha es por la vida; eso es lo que nos hace más solidarios, más justos, pero, también, más responsables, es decir, más humanos. Eso es lo que hay que agradecer: la oportunidad histórica que tenemos de redimir, ya no sólo a un país sino a lo humano en general. Por eso, si no desarrollamos este nuestro proceso de transformación, le estaremos privando, a nosotros y al mundo entero, de la posibilidad de un mundo mejor, más humano y más justo. De nuestro triunfo o fracaso depende, en última instancia, el triunfo o fracaso del planeta entero. Si la vida toda está en peligro, no nos sirve producir para nosotros un arca para salvarnos. La salvación, o es de todos o no es de nadie. No hay sujeto sin autoconciencia. Esta nos lleva a manifestar al mundo nuestra palabra: la lucha por la Madre tierra es lucha por la humanidad; esta lucha es de aquel que asume la responsabilidad de un vivir en la verdad y la justicia. “Un mundo en el quepan todos” es un mundo donde todos vivan dignamente, es decir, donde el sumaj q’amaña sea el norte de toda política y toda economía. Por eso nos encontramos en el tiempo del pachakuty (o tiempo mesiánico). Nuestra es ahora la oportunidad histórica de producir aquello que nos legaron nuestros mártires: un mundo más justo. Si el occidente moderno no se hizo nunca cargo de la humanidad y del planeta, nosotros tenemos ahora que hacernos cargo de aquello. Nuestra lucha ya no es particular sino profundamente universal. La responsabilidad es ahora nuestra. Por eso: los mejores años de nuestras vidas, es lo que se nos viene, de aquí en adelante.

La Paz
, 4 de diciembre de 2009

- Rafael Bautista S. es autor de “Pensar Bolivia Del Estado Colonial al Estado Plurinacional”